
Ciertas personas tiene el poder de embrujar, atrapar, retener la atención, engatuzar, atar, movilizar usando solamente palabras que transmiten la intensidad, fuerza, convicción de lo que piensan, sienten, creen, pelean o resisten.
Entonces esas mismas personas logran hacernos levantar la cabeza, girar la mirada, abrir los oídos simplemente para escuchar, atender, comunicarnos, conmovernos.
Eso me paso ayer, en un principio me resistía y termine con la piel de gallina; porque simplemente quien puede poner fuego, pasión, fe, fuerza, esperanza y demás para transmitir una idea, un pensamiento, un ideal y contagiar, conmover, llegar, logra movilizar.
Mientras la palabra Revolución sonaba en mis oídos, se repasaba en mi boca aunque no la estuviera pronunciando la hice parte mía.
Es tan necesaria, tan urgente; revolución, revolucionar, revolucionarios, en todos los aspectos, niveles, sentidos. Es tan necesario movilizar, contagiar, luchar, cambiar.
Es tan urgente el que todas las bases cambien, muten, sientan, caigan para darle lugar a las nuevas.
Quede tan conmovida y transmití mi sentir con quien hablaba que con suma simpleza solo sonrió como a quien no le hace falta saber porque es esa su esencia, el sentido de lo que hace, el motor por el que lo hace, el fuego que lo enciende, el timón que lo conduce, teniendo total seguridad de lo que piensa y cree.
Pocas personas despiertan en mí últimamente ese sentido de que todavía no todo está tan perdido, que se puede creer, luchar, seguir creyendo en utopias, tratar de alcanzarlas para hacerlas ciertas, renovar la esperanza ; brindo por eso, brindo por esas personas...
Revolución: palabra simple pero tan gigante...
Revolución: cambio o transformación radical y profundo respecto al pasado inmediato. Se puede producir en varios ámbitos al mismo tiempo, tales como económicos, culturales, religiosos, políticos, sociales, militares, etc. Los cambios revolucionarios, además de radicales y profundos, y sobre todo traer consecuencias trascendentales, han de percibirse como súbitos y violentos, como una ruptura del orden establecido o una discontinuidad evidente con el estado anterior de las cosas, que afecte de forma decisiva a las estructuras. Si no es así, debería hablarse mejor de una evolución, de una transición o de una crisis. Si lo que falta es su carácter trascendental, debería hablarse mejor de una revuelta. Las revoluciones son consecuencia de procesos históricos y de construcciones colectivas, para que una revolución exista es necesario que haya una nueva unión de intereses frente a una vieja unión de intereses.