Desde hace unos días mi vida no es la misma que antes, me despierto de noche pensando que quizás todo es un mal sueño, que en algún momento voy a despertarme; pero no...me despierto y mi vida sigue siendo la que es. En estos días varias cosas me han atropellado, así sin más, encontrandome mal parada, sin posibilidades de hacer pie o sostenerme de algo...
Trato de levantarme cada día, lo intento, pero cuando me levanto sigo teniendo la sensación que ando de rodillas...llorar...llorar es abrir un grifo roto, cuando se comienza es dificil parar pero sé que en los dias que pasaron he llorado todo lo que tenía ganas sin guardarme nada.
He sentido que partes de mi están muertas, asi sin más: muertas, otras en carne viva y salandolas de a rato, otras no están, algunas desesperadas, otras descreidas y al mismo tiempo rezando por milagros, otras sostenidas por palillos: otras vivas; cuando veo a mi hijo sonriendo y me abraza para llenarme de besos; mi parte viva, mi parte verdadera.
Trato de levantarme pero ya no soy la misma, cuando camino por la calle sintiendome está extraña, esta desconocida, cuando no puedo aguantar el dolor; este dolor que me atraviesa de lado a lado, porque me duele, lo siento atravesando todas mis partes muertas y vivas, que me hace sentirme indiferente a todo, cuando entiendo que la niña que fui me llama para volver, cuando siento que el tiempo se fue, ese mismo tiempo que creí tan usado, tan aprovechado, tan derrochado.
No puedo sentirme bien, ahora no puedo...he pasado las peores horas de mi vida, que se acumulan a otras horas peores...odie los hospitales, a la gente que lee Coelho, los celulares, la gente que se conduele, los remedios, los algodones, el dolor, la sangre, las sillas, las esperas, el dolor otra vez, las lagrimas de mi hermana, la injusticia, la impotencia, el dolor de mi hermana, las lagrimas que me trague sabian horribles, sabian a dolor y me provocaron arcadas, el dolor de estomago, la soledad, la necesidad, los delantales blancos, las agujas, el cancer, el cancer, el cancer...lo odio, lo odio, lo odio, el sentirme una inútil, laverle el pelo a mi hermana mientras lloramos las dos, mi hermana en España, odio sentir esta soledad que me cansa, que me agota, ese morder la almohada en la soledad más absoluta porque no hay brazos donde descansar, este cansancio, todo esto lo odio.
Al mismo tiempo se cuanta gente está alrededor, con sus palabras, con su cariño a deshoras, con el silencio de acompañar horas largas en pasillos irrespirables, sentados en bancos que se hacian como rocas, con cariño, con amor, que atraviesa km, a la vuelta, con abrazos, con una mano en el hombro o en el estar.
Ahora soy un puercoespin y no puedo con nada aunque lo sé. No puedo conmigo, soy toda un rompecabezas desarmado, no quiero mimos, no quiero besos, no quiero amor, no quiero nada, quiero despertarme, nada más, sacudirme este dolor, sacarme este odio, está desesperanza, esta soledad, este frío...quizás encuentre y sé que va a ser así las piezas para armarme y si faltan las dibuje...despúes.
PD: Tuve el mejor abrazo de campera que pueda pensarse...el de mi viejo, más que suficiente para mí.
Oxidado - Los caballeros de la Quema.








