jueves, 2 de julio de 2009

Me haces bien.

Esta es la foto que todos estos dias estuvo en mi cabeza y atraveso todo mi corazón; las de los costados son mis hermanas y por supuesto la del medio soy yo. Hoy la busque y la puse en el mejor lugar de mi casa, para no solamente repetirla en mis recuerdos.
Mi hermana ya no está internada, duerme en su casita junto a su esposo y su hija...fue uno de los mejores momentos que he vivido últimamente cuando salió del hospital, cuando sonrió, cuando llegó a su hogar y estabamos todos esperandola. Lo que siga ahora vendrá, sé que hay un camino largo todavía; pero la fé, el amor, la esperanza están; vamos a salir de todo esto como sea, a de lugar. Ella va a salir de todo esto; sé que va a ser así, no dudo que va a ser así. Somos un montón que estamos batallando y vamos a servir de escudos humanos en esta guerra.
Yo...me siento que vengo de una pelea de box. Recien hoy pude relajarme, sentarme y tratar de aliviar la tensión de mi espalda.
Yo...hoy duermo en paz en mi cama, espero estos últimos días de clases que pasen rápido, me doy cuenta que no cuide mis plantas estos dias pero resistieron la sequía y me regalan flores, siento un puño en el pecho en vez de corazón que trata de abrirse despacito para volver a estar blandito pero saque la mano que me ahorcaba la garganta. Tengo mil pensamientos que archivados por tema o importancia arreglaré, desecharé o lo que corresponda hoy todavía no me importa.
Me baño, juego con mi hijo (pasamos por todos los juegos...miramos dibujitos) , como un chocolate blanco, termino las últimas libretas....descanso, descanso, llamo a mi hermana para saber si está bien: afirmativo. Me sonrio; me hace bien saberlo, necesito saber que es así (está mirando la misma novela que yo. Reacciona ante la presencia de Luciano Castro en traje igual que yo...) tomo un té con mis viejos, escucho a mi amado Manuel, retomo por teléfono una vieja pelea, reacomodo mi clase de guitarra para el viernes, tengo muchas ganas de dormir (si fuera con alguien abrazada mejor; necesito un abrazo que me asfixie) y entonces doy gracias, Gracias Dios por traer de vuelta la normalidad, la cotidianidad a mi vida, tan anhelada, extrañada, necesitada, valorada...la normalidad...lo mejor que puede pasarme; tan simple como eso, tan amado como eso, tan necesitado como esto.

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.