Happy New Year
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas. Entonces
la tramo en aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo, como
si de ello dependiera
muchísimo el mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
Julio Cortázar
31 de diciembre de 1951.
martes, 31 de diciembre de 2019
«En este silencio de los circuitos te estoy hablando. Sé bien que, cuando por fin nuestras voces consigan encontrarse en el hilo,
nos diremos frases genéricas e insulsas;
no te estoy llamando para decirte algo,
ni porque crea que tienes algo que decirme.
Nos telefoneamos porque sólo en este llamarnos a larga distancia, en este
buscarnos a tientas a través de cables de cobre sepultos, relés enredados, remolino de escobillas de selectores atascados, en este sondeo del silencio y en la espera del retorno de un eco, se perpetúa la primera llamada desde la lejanía, el grito de cuando la primera gran resquebrajadura de la deriva de los continentes se abrió bajo los pies de una pareja de seres humanos y los abismos del océano se hendieron para separarlos mientras uno en una orilla y el otro en la otra, arrastrados y alejándose velozmente, trataban con su grito de tender un puente sonoro que siguiera manteniéndolos juntos, debilitándose cada vez más hasta que el estruendo de las olas lo arrollase sin esperanza.
Desde entonces la distancia es la urdimbre que sostiene la trama de todas las historias de amor, así como de todas las relaciones entre los vivos, la distancia que los pájaros tratan de colmar lanzando al aire de la mañana las finas arcadas de sus gorjeos, como nosotros lanzando en las nervaduras de la tierra ramalazos de impulsos eléctricos traducibles en órdenes para los sistemas de relés:
única manera que les queda a los seres humanos de saber que se están llamando por necesidad de llamarse y punto».
Italo Calvino .
nos diremos frases genéricas e insulsas;
no te estoy llamando para decirte algo,
ni porque crea que tienes algo que decirme.
Nos telefoneamos porque sólo en este llamarnos a larga distancia, en este
buscarnos a tientas a través de cables de cobre sepultos, relés enredados, remolino de escobillas de selectores atascados, en este sondeo del silencio y en la espera del retorno de un eco, se perpetúa la primera llamada desde la lejanía, el grito de cuando la primera gran resquebrajadura de la deriva de los continentes se abrió bajo los pies de una pareja de seres humanos y los abismos del océano se hendieron para separarlos mientras uno en una orilla y el otro en la otra, arrastrados y alejándose velozmente, trataban con su grito de tender un puente sonoro que siguiera manteniéndolos juntos, debilitándose cada vez más hasta que el estruendo de las olas lo arrollase sin esperanza.
Desde entonces la distancia es la urdimbre que sostiene la trama de todas las historias de amor, así como de todas las relaciones entre los vivos, la distancia que los pájaros tratan de colmar lanzando al aire de la mañana las finas arcadas de sus gorjeos, como nosotros lanzando en las nervaduras de la tierra ramalazos de impulsos eléctricos traducibles en órdenes para los sistemas de relés:
única manera que les queda a los seres humanos de saber que se están llamando por necesidad de llamarse y punto».
Italo Calvino .
lunes, 30 de diciembre de 2019
Un corazón no se endurece porque si.
LA MUJER Y EL FREEZER
No es fácil enamorar a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con palabras frescas y ella tiene
–congeladas en el freezer–
las que le dijimos una hora o
dos años atrás. Descongela y dice:
“Comamos primero lo de ayer,
hagamos una cena fría con
estas sobras de abandono,
estos restos de despedida con que
me dejaste plantada”.
No es fácil convencer a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con un abrazo inédito,
las yemas de los dedos renovadas,
huellas flamantes para nuevas
sensaciones, y ella tiene
–en un helado estante del freezer–
las marcas de nuestras últimas manos
puestas sobre su sensible corazón,
los guantes con que abofeteamos su
esperanza, el dibujo de
nuestro viejo codo acodado a la mesa
donde le dijimos que
no daba para más.
No es fácil amar a una mujer que tiene freezer.
Uno va en busca de sus hermosas tetas
y ya no están, tibias, ahí donde solían,
sino en el freezer y
hay que aceptarlo. Todo tiene
un tiempo de deshielo,
un tiempo de cocción. Las estaciones
duran minutos,años,meses
que se disuelven en segundos
para la mujer que tiene freezer.
No es fácil ser el amor de una mujer que tiene freezer.
Hay que esperar. Encontrar una
percha helada y cómoda
donde quedar colgado y
ponerse ahí. Hasta que una noche
ella sienta un vacío
en la boca del estómago, en
el costado de su cama,
y vaya entregada al freezer.
Conviene estar en la primera fila.
Para esas sensaciones bruscas
se preparó el famoso Disney –dicen–,
pero uno siempre espera que le
vaya mejor que al pobre Walt,
vivo de olvido, muerto de frío:
“No se puede matar a la mamá de Bambi,
hacer sufrir a Dumbo y
esperar que todo termine bien
y sin explicaciones”, dice la mujer
que va del freezer al cine y por la vida.
No es fácil olvidar a esa mujer que tiene freezer.
Se nos ha congelado en la memoria
y sólo queda aguantar el remoto,
ruidoso deshielo. Habrá que estar en el
momento justo en que se parte el
Perito Moreno de su
corazón, aprovechar la grieta
para colarse mientras
los japoneses registran
que por fin,
que valió la Pena.
Juan Sasturain.
No es fácil enamorar a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con palabras frescas y ella tiene
–congeladas en el freezer–
las que le dijimos una hora o
dos años atrás. Descongela y dice:
“Comamos primero lo de ayer,
hagamos una cena fría con
estas sobras de abandono,
estos restos de despedida con que
me dejaste plantada”.
No es fácil convencer a una mujer que tiene freezer.
Uno llega con un abrazo inédito,
las yemas de los dedos renovadas,
huellas flamantes para nuevas
sensaciones, y ella tiene
–en un helado estante del freezer–
las marcas de nuestras últimas manos
puestas sobre su sensible corazón,
los guantes con que abofeteamos su
esperanza, el dibujo de
nuestro viejo codo acodado a la mesa
donde le dijimos que
no daba para más.
No es fácil amar a una mujer que tiene freezer.
Uno va en busca de sus hermosas tetas
y ya no están, tibias, ahí donde solían,
sino en el freezer y
hay que aceptarlo. Todo tiene
un tiempo de deshielo,
un tiempo de cocción. Las estaciones
duran minutos,años,meses
que se disuelven en segundos
para la mujer que tiene freezer.
No es fácil ser el amor de una mujer que tiene freezer.
Hay que esperar. Encontrar una
percha helada y cómoda
donde quedar colgado y
ponerse ahí. Hasta que una noche
ella sienta un vacío
en la boca del estómago, en
el costado de su cama,
y vaya entregada al freezer.
Conviene estar en la primera fila.
Para esas sensaciones bruscas
se preparó el famoso Disney –dicen–,
pero uno siempre espera que le
vaya mejor que al pobre Walt,
vivo de olvido, muerto de frío:
“No se puede matar a la mamá de Bambi,
hacer sufrir a Dumbo y
esperar que todo termine bien
y sin explicaciones”, dice la mujer
que va del freezer al cine y por la vida.
No es fácil olvidar a esa mujer que tiene freezer.
Se nos ha congelado en la memoria
y sólo queda aguantar el remoto,
ruidoso deshielo. Habrá que estar en el
momento justo en que se parte el
Perito Moreno de su
corazón, aprovechar la grieta
para colarse mientras
los japoneses registran
que por fin,
que valió la Pena.
Juan Sasturain.
domingo, 29 de diciembre de 2019
- LA TRISTEZA - Alejandro Dolina.
sábado, 28 de diciembre de 2019
Un Arte.
No es difícil dominar el arte de perder:
tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas,
que su pérdida no es ningún desastre.
Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida
de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Después practicar perder más lejos y más rápido:
los lugares, y los nombres, y dónde pretendías
viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno.
He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última
—quizás por la penúltima— de tres casas amadas.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,
poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.
Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto
que amo) no habré mentido. Por supuesto,
no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces
pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.
Elizabeth Bishop.
No es difícil dominar el arte de perder:
tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas,
que su pérdida no es ningún desastre.
Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida
de las llaves de la puerta, de la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Después practicar perder más lejos y más rápido:
los lugares, y los nombres, y dónde pretendías
viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno.
He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última
—quizás por la penúltima— de tres casas amadas.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos,
poseí algunos reinos, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue ningún desastre.
Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto
que amo) no habré mentido. Por supuesto,
no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces
pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre.
Elizabeth Bishop.
viernes, 27 de diciembre de 2019
jueves, 26 de diciembre de 2019
Vení
arrancame cada punto
cada coma
Robame todos los versos
el sujeto
el predicado
Sacame uno a uno
los puntos suspensivos
Llevate la métrica
la gramática
las metaforas
Arrancame la rima
la fonética
la rítmica
Llevate las palabras
y el pensamiento
especialmente el que te nombra
Guardá todo en una cajita
escondite de mundo
rincón de las cosas olvidadas
Dejá todo en el lugar
más lejano del mundo
(el fondo del mar)
pero incluso ahí
seguirás siendo poesía.
arrancame cada punto
cada coma
Robame todos los versos
el sujeto
el predicado
Sacame uno a uno
los puntos suspensivos
Llevate la métrica
la gramática
las metaforas
Arrancame la rima
la fonética
la rítmica
Llevate las palabras
y el pensamiento
especialmente el que te nombra
Guardá todo en una cajita
escondite de mundo
rincón de las cosas olvidadas
Dejá todo en el lugar
más lejano del mundo
(el fondo del mar)
pero incluso ahí
seguirás siendo poesía.
miércoles, 25 de diciembre de 2019
Ya no es tan fácil conquistarme
ya no me alcanzan un poema y una flor
no me zambullo de primera
en ninguna mirada
ni en un océano de amor.
Me van mejor las utopías
que la certeza que aparento con la edad
no pierdo el tiempo ni el aliento
tratando de esconder
mi fragilidad
Yo sólo sé que algo está cambiando
y que no quiero más estar en pie de guerra
no negaré que lo estoy disfrutando
algunas cosas pasan sin que uno se de cuenta
no soy amiga del espejo
que siempre fue tan cruel
al darme su opinión
prefiero el juicio de unos ojos
que miran más adentro
hasta mi corazón.
Pido perdón más a menudo
no me averguenzo de mostrarme como soy
después de todo soy la suma
de todos los amores
que tuve hasta hoy.
Ya no le temo a los abismos
sólo me asusta la llanura del dolor
brindo a menudo por la vida
y siempre me la juego si es buena la razón
Yo sólo sé que algo está cambiando
y que no quiero más estar en pie de guerra
no negaré que lo estoy disfrutando
algunas cosas pasan sin que uno se dé cuenta
Y sólo soy alguien que está cambiando...
ya no me alcanzan un poema y una flor
no me zambullo de primera
en ninguna mirada
ni en un océano de amor.
Me van mejor las utopías
que la certeza que aparento con la edad
no pierdo el tiempo ni el aliento
tratando de esconder
mi fragilidad
Yo sólo sé que algo está cambiando
y que no quiero más estar en pie de guerra
no negaré que lo estoy disfrutando
algunas cosas pasan sin que uno se de cuenta
no soy amiga del espejo
que siempre fue tan cruel
al darme su opinión
prefiero el juicio de unos ojos
que miran más adentro
hasta mi corazón.
Pido perdón más a menudo
no me averguenzo de mostrarme como soy
después de todo soy la suma
de todos los amores
que tuve hasta hoy.
Ya no le temo a los abismos
sólo me asusta la llanura del dolor
brindo a menudo por la vida
y siempre me la juego si es buena la razón
Yo sólo sé que algo está cambiando
y que no quiero más estar en pie de guerra
no negaré que lo estoy disfrutando
algunas cosas pasan sin que uno se dé cuenta
Y sólo soy alguien que está cambiando...
domingo, 22 de diciembre de 2019
sábado, 21 de diciembre de 2019
" A veces escribo de puta
madre.
Y estoy contenta de mí misma
por hacerlo,
por volver a leer lo escrito
y que me guste.
A veces creo que soy
como me gustaría ser.
Exactamente así.
A veces siento
que los que me quieren
me quieren de verdad,
por mí misma,
por mis defectos,
conociéndome
y aún queriéndome.
Y me lo creo todo
y soy feliz
algo así como tres
o cuatro minutos".
Mercedes Castro Díaz, Felicidad.
madre.
Y estoy contenta de mí misma
por hacerlo,
por volver a leer lo escrito
y que me guste.
A veces creo que soy
como me gustaría ser.
Exactamente así.
A veces siento
que los que me quieren
me quieren de verdad,
por mí misma,
por mis defectos,
conociéndome
y aún queriéndome.
Y me lo creo todo
y soy feliz
algo así como tres
o cuatro minutos".
Mercedes Castro Díaz, Felicidad.
Quiero escribir un libro aunque cada vez se lea menos. Quiero seguir aprendiendo aunque algunos piensen que no vale la pena. Quiero que me importe más amar que que me amen. Quiero que las heridas viejas se sanen aunque me lleve toda una vida poder lograrlo. Quiero seguir preguntándome y preguntando con la curiosidad que tenía a los cinco años, desprovista de segundas intenciones. Quiero vaciarme de rencores si es que alguna vez los tuve. Quiero conocer el principio de las cosas sin falsas creencias ni prejuicios. Quiero mi alma en paz. Y si yo lo quiero, tal vez sea suficiente.
Derrapé
Estaba tan enojada... y no precisamente con vos, enojada con el sentimiento, enojada por extrañarte, por verte así, por sentirte así. Enojada conmigo por débil, enojada con todos por percibirlo. Enojada con el viento que se acomodaba en tu boca y me desordenaba la cabeza. Un rompecabezas de mil piezas hecho pedazos, irreparable, irreversible. Me destrozaste todo lo que me cubría, todo lo que me protegía, todo lo que pensé que no tenía y que no quería.
Derrapé. La sangre me quemaba las tripas, la cara se enrojecía, el corazón simulaba morir. El corazón... actuaba mi fiebre y actuaba mis miedos. Y ahí estábamos... yo con mi enojo y vos con tu sonrisa. Esa maldita sonrisa que nadie más me dejó ver... esa maldita sonrisa que me llevó al caos, al desastre, al fin de los fines, o al principio de lo irremediable.
Me mirabas como invitándome a un abrazo que se había esperado durante siglos... feliz, hermoso... y también feliz... y también hermoso. Me planté frente a vos para pararte el carro, con la mirada iracunda y el corazón excitado. Se levantó tu ceja izquierda anunciando tu próximo "no te entiendo", se desfiguró tu sonrisa, se desarmó en ese espacio tan enorme y tan nuestro... y me desarmé yo con ella y lloré y reí y me estreĺlé con tu boca como suicidándome en tu amor perpetuo. Como muriéndome envenenada por tu cuerpo. Después me tomé el palo, con la boca húmeda, con tu perplejidad y mi apego, con tu perpetua y tu veneno. Derrapé.
El amor no muere, nunca, y desear que muera un amor es como pedirle a la muerte que mate a la muerte. Derrapé porque me vi falleciendo y te vi en ese momento... al lado mío, con mi corazón entre tus manos.
Maru Leone
Estaba tan enojada... y no precisamente con vos, enojada con el sentimiento, enojada por extrañarte, por verte así, por sentirte así. Enojada conmigo por débil, enojada con todos por percibirlo. Enojada con el viento que se acomodaba en tu boca y me desordenaba la cabeza. Un rompecabezas de mil piezas hecho pedazos, irreparable, irreversible. Me destrozaste todo lo que me cubría, todo lo que me protegía, todo lo que pensé que no tenía y que no quería.
Derrapé. La sangre me quemaba las tripas, la cara se enrojecía, el corazón simulaba morir. El corazón... actuaba mi fiebre y actuaba mis miedos. Y ahí estábamos... yo con mi enojo y vos con tu sonrisa. Esa maldita sonrisa que nadie más me dejó ver... esa maldita sonrisa que me llevó al caos, al desastre, al fin de los fines, o al principio de lo irremediable.
Me mirabas como invitándome a un abrazo que se había esperado durante siglos... feliz, hermoso... y también feliz... y también hermoso. Me planté frente a vos para pararte el carro, con la mirada iracunda y el corazón excitado. Se levantó tu ceja izquierda anunciando tu próximo "no te entiendo", se desfiguró tu sonrisa, se desarmó en ese espacio tan enorme y tan nuestro... y me desarmé yo con ella y lloré y reí y me estreĺlé con tu boca como suicidándome en tu amor perpetuo. Como muriéndome envenenada por tu cuerpo. Después me tomé el palo, con la boca húmeda, con tu perplejidad y mi apego, con tu perpetua y tu veneno. Derrapé.
El amor no muere, nunca, y desear que muera un amor es como pedirle a la muerte que mate a la muerte. Derrapé porque me vi falleciendo y te vi en ese momento... al lado mío, con mi corazón entre tus manos.
Maru Leone
viernes, 20 de diciembre de 2019
jueves, 19 de diciembre de 2019
martes, 17 de diciembre de 2019
Tu hombro.
Es ese refugio en el apocalipsis.
Es la primera gota de lluvia que cae
después de la sequía.
Tu hombro,
es tierra fértil donde mis lágrimas
riegan las semillas,
siembran mañanas,
cosechan pétalos de mil colores,
pétalos que nadie arranca
con la estúpida necesidad
de saber si es querido.
Si es querido mucho,
poquito
O nada.
Tu hombro
en un jardín de invierno
que me cubre de todas las heladas,
de las palabras vacías
de quién habla sin decir nada,
nada cierto.
Tu hombro
es como el mío,
Y tus ojos las ventanas
por donde entro volando
como Peter Pan
A abrazarte el alma.
Es ese refugio en el apocalipsis.
Es la primera gota de lluvia que cae
después de la sequía.
Tu hombro,
es tierra fértil donde mis lágrimas
riegan las semillas,
siembran mañanas,
cosechan pétalos de mil colores,
pétalos que nadie arranca
con la estúpida necesidad
de saber si es querido.
Si es querido mucho,
poquito
O nada.
Tu hombro
en un jardín de invierno
que me cubre de todas las heladas,
de las palabras vacías
de quién habla sin decir nada,
nada cierto.
Tu hombro
es como el mío,
Y tus ojos las ventanas
por donde entro volando
como Peter Pan
A abrazarte el alma.
lunes, 16 de diciembre de 2019
domingo, 15 de diciembre de 2019
«Necesito a mi lado a una mujer sencilla y equilibrada, cuya alma inquieta y confusa no alimente sin cesar mi desesperación. Estos últimos tiempos te veía siempre con un sentimiento de miedo y malestar. Sé muy bien que es tu amor el que crea tus inquietudes por mí, pero es tu alma enferma y anormal como la mía la que exaspera esas inquietudes y te arruina la sangre. No quiero vivir a tu lado en el temor.
Además necesito una mujer que sea únicamente mía y que pueda encontrar siempre en mi casa. Estoy desesperado de soledad. No puedo llegar por la noche solo a una habitación y sin ninguna de las necesidades de la vida a mi alcance. Necesito un hogar, y lo necesito pronto, y una mujer que se ocupe de mí, soy incapaz de ocuparme de nada, que se ocupe hasta de las cosas más pequeñas. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer éso. Todo lo que te digo es de un feroz egoísmo, pero es así.
No es necesario que esa mujer sea ni siquiera bonita, tampoco que sea una inteligencia excesiva, ni que reflexione demasiado. Me basta con que esté unida a mí.
Pienso que apreciarás la gran franqueza con que te hablo y me darás la prueba de inteligencia suficiente: comprender que todo lo que te digo no mengua el intenso cariño, el inextirpable sentimiento de amor que tengo y tendré inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no tiene nada que ver con la corriente ordinaria de la vida. Y la vida hay que vivirla. Hay demasiadas cosas que me unen a ti para que te pida romper, te pido solamente cambiar nuestras relaciones, hacernos cada uno una vida diferente, pero que no nos desuna».
Antonin Artaud.
Además necesito una mujer que sea únicamente mía y que pueda encontrar siempre en mi casa. Estoy desesperado de soledad. No puedo llegar por la noche solo a una habitación y sin ninguna de las necesidades de la vida a mi alcance. Necesito un hogar, y lo necesito pronto, y una mujer que se ocupe de mí, soy incapaz de ocuparme de nada, que se ocupe hasta de las cosas más pequeñas. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer éso. Todo lo que te digo es de un feroz egoísmo, pero es así.
No es necesario que esa mujer sea ni siquiera bonita, tampoco que sea una inteligencia excesiva, ni que reflexione demasiado. Me basta con que esté unida a mí.
Pienso que apreciarás la gran franqueza con que te hablo y me darás la prueba de inteligencia suficiente: comprender que todo lo que te digo no mengua el intenso cariño, el inextirpable sentimiento de amor que tengo y tendré inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no tiene nada que ver con la corriente ordinaria de la vida. Y la vida hay que vivirla. Hay demasiadas cosas que me unen a ti para que te pida romper, te pido solamente cambiar nuestras relaciones, hacernos cada uno una vida diferente, pero que no nos desuna».
Antonin Artaud.
sábado, 14 de diciembre de 2019
El amenazado, Jorge Luis Borges
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.El amenazado, Jorge Luis Borges
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.El amenazado, Jorge Luis Borges
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
¿Por qué se escribe? Por tantas razones: por amor, por miedo, como protesta, para distraerse ante la imposibilidad de vivir, para exorcizar un vacío, para buscarle un sentido a la vida. A veces para establecer un orden, otras para deshacer un orden preestablecido; para defender a alguien, para agredir a alguien. Para luchar contra el olvido, con el deseo –tal vez patético pero grande y apasionado– de proteger, de salvar las cosas y sobre todo los rostros amados, de la abrasión del tiempo, de la muerte. Escribir es también un intento de construir un Arca de Noé para salvar todo lo que amamos, para salvar –deseo vano e imposible, quijotesco pero inextirpable– cada vida.
- Claudio Magris
- Claudio Magris
martes, 10 de diciembre de 2019
Esa gente que hace bien,
que te manda un mensajito para saber si llegaste a casa.
Que te pasa una canción, un poema.
Esa gente que hace bien, que te abraza, que te cura sin saberlo, que te acomoda la sábana cuando dormís.
Que pasa a tomar un mate y querés que se quede la vida.
Que te mira sin decir nada y te cuenta una ilusión.
Esa gente que te dice contás conmigo y que sabés que pueden caer mil zombies y posta va a estar ahí ayudándote a hacer el aguante.
Esa gente que te hace bien al corazón, que te hace sentir querida, elegida, acompañada, acá pegadita o en la distancia.
Esa gente que, como diría Don Julio, si te caes te levanta y si no se acuesta con vos.
Gracias a esas personas, que nos alegran la vida.
Gracias siempre, pero hoy, más que nunca.
que te manda un mensajito para saber si llegaste a casa.
Que te pasa una canción, un poema.
Esa gente que hace bien, que te abraza, que te cura sin saberlo, que te acomoda la sábana cuando dormís.
Que pasa a tomar un mate y querés que se quede la vida.
Que te mira sin decir nada y te cuenta una ilusión.
Esa gente que te dice contás conmigo y que sabés que pueden caer mil zombies y posta va a estar ahí ayudándote a hacer el aguante.
Esa gente que te hace bien al corazón, que te hace sentir querida, elegida, acompañada, acá pegadita o en la distancia.
Esa gente que, como diría Don Julio, si te caes te levanta y si no se acuesta con vos.
Gracias a esas personas, que nos alegran la vida.
Gracias siempre, pero hoy, más que nunca.
"Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola,
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta,
a nadar contra corriente.
Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto.
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo,
rodéalo de fosos profundos,
pero hazle anchas puertas y ventanas.
Es menester que cultives enormes amistades,
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres,
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.
Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.
Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero.
Guarda las distancias.
Constrúyete. Cuídate.
Atesora tu poder.
Defiéndelo.
Hazlo por ti.
Te lo pido en nombre de todas nosotras".
Gioconda Belli
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola,
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo,
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta,
a nadar contra corriente.
Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto.
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo,
rodéalo de fosos profundos,
pero hazle anchas puertas y ventanas.
Es menester que cultives enormes amistades,
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres,
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.
Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.
Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbrados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero.
Guarda las distancias.
Constrúyete. Cuídate.
Atesora tu poder.
Defiéndelo.
Hazlo por ti.
Te lo pido en nombre de todas nosotras".
Gioconda Belli
lunes, 9 de diciembre de 2019
Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: "Qué más da? Me encanta volar!"
Clarice Lispector.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de "amigos" y descubrí que no lo eran... a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí...
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: "Qué más da? Me encanta volar!"
Clarice Lispector.
domingo, 8 de diciembre de 2019
EL AMOR ES UN PRESAGIO
El amor es un presagio
incluso un objeto diurno
lleno de tirabuzones
Al amor no hay nadie
que lo iguale en el tiro de la pelota
Patea que da calambre
El amor es como un souvenir
de Etiopía
resguardado por monjas
que cuchichean y se tiran
de los chicles
unas a otras
El amor es un imán
No tiene pies y no sé si alas
pero baila sobre una piedra pómez
El amor hace que flameen
los relojes izados como banderas
No es nada que se parezca a nada
No tiene nombre ni cara
Puede sisear sobre la
mesa mojada de los mostradores
y te puede esperar en los baldíos
y desaparecer
cuando un fósforo se prende
El amor no es masticable
no tiene fibra
ni es mantecoso
pero en algunas ocasiones
se mantiene fresco en la heladera.
ALEJANDRO URDAPILLETA ( Montevideo, 1954 - Buenos aires, 2013)
El amor es un presagio
incluso un objeto diurno
lleno de tirabuzones
Al amor no hay nadie
que lo iguale en el tiro de la pelota
Patea que da calambre
El amor es como un souvenir
de Etiopía
resguardado por monjas
que cuchichean y se tiran
de los chicles
unas a otras
El amor es un imán
No tiene pies y no sé si alas
pero baila sobre una piedra pómez
El amor hace que flameen
los relojes izados como banderas
No es nada que se parezca a nada
No tiene nombre ni cara
Puede sisear sobre la
mesa mojada de los mostradores
y te puede esperar en los baldíos
y desaparecer
cuando un fósforo se prende
El amor no es masticable
no tiene fibra
ni es mantecoso
pero en algunas ocasiones
se mantiene fresco en la heladera.
ALEJANDRO URDAPILLETA ( Montevideo, 1954 - Buenos aires, 2013)
sábado, 7 de diciembre de 2019
Quizás sea hora, y estemos a tiempo, de apagar los celulares y aprender a nadar. Somos islas que deben conectarse con amor. Sin género, sin idioma, solo el que nos reconcilia con la condición de hombres, de humanos. Un gesto, una palabra, un leve movimiento hacia los otros, y la aguja se mueve. Al final, de eso se trata. De que el amor sea más fuerte que el miedo. Porque es el miedo el que nos encierra, nos cerca, nos aísla. Miedo a no tener, miedo por tener mucho y estar esclavo para cuidar, temor a sufrir, a perder, a morir, a la incertidumbre. Somos inciertos como incierta es la vida. Mi única libertad es recibir lo que llega de la manera más tranquila, y más intensa que pueda. La pasión que le imprima a mis días, le darán sentido, y me pondrán en la misma vibración que el otro. En este diciembre tan distinto y tan parecido a otros, , donde los villancicos repetirán las estrofas que escuchamos desde nuestra niñez son solo el decorado. Es mucho más profundo lo que se nos pide: La hermandad con el más cercano, y con el que está muy lejos. La verdadera revolución viene desde adentro de los corazones.
Cristina Del Valle Loza.
Cristina Del Valle Loza.
viernes, 6 de diciembre de 2019
"Los amorosos callan.
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida".
Jaime Sabines, Los amorosos
El amor es el silencio más fino,
el más tembloroso, el más insoportable.
Los amorosos buscan,
los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Su corazón les dice que nunca han de encontrar,
no encuentran, buscan.
Los amorosos andan como locos
porque están solos, solos, solos,
entregándose, dándose a cada rato,
llorando porque no salvan al amor.
Les preocupa el amor. Los amorosos
viven al día, no pueden hacer más, no saben.
Siempre se están yendo,
siempre, hacia alguna parte.
Esperan,
no esperan nada, pero esperan.
Saben que nunca han de encontrar.
El amor es la prórroga perpetua,
siempre el paso siguiente, el otro, el otro.
Los amorosos son los insaciables,
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos.
Los amorosos son la hidra del cuento.
Tienen serpientes en lugar de brazos.
Las venas del cuello se les hinchan
también como serpientes para asfixiarlos.
Los amorosos no pueden dormir
porque si se duermen se los comen los gusanos.
En la oscuridad abren los ojos
y les cae en ellos el espanto.
Encuentran alacranes bajo la sábana
y su cama flota como sobre un lago.
Los amorosos son locos, sólo locos,
sin Dios y sin diablo.
Los amorosos salen de sus cuevas
temblorosos, hambrientos,
a cazar fantasmas.
Se ríen de las gentes que lo saben todo,
de las que aman a perpetuidad, verídicamente,
de las que creen en el amor
como una lámpara de inagotable aceite.
Los amorosos juegan a coger el agua,
a tatuar el humo, a no irse.
Juegan el largo, el triste juego del amor.
Nadie ha de resignarse.
Dicen que nadie ha de resignarse.
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación.
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla,
la muerte les fermenta detrás de los ojos,
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente.
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida,
a mujeres que duermen con la mano en el sexo,
complacidas,
a arroyos de agua tierna y a cocinas.
Los amorosos se ponen a cantar entre labios
una canción no aprendida,
y se van llorando, llorando,
la hermosa vida".
Jaime Sabines, Los amorosos
jueves, 5 de diciembre de 2019
"Estabas muy cerca. Sólo
nos separaban diez ríos,
tres idiomas, dos fronteras:
cuatro días de ti a mí.
Pero tú te me acercabas
—circos azules del aire—
con el tonelete blanco,
en la mano el balancín,
sonriente en el alambre.
Por el alambre, en la noche,
sin ver nada, te acercabas,
a oscuras, derecha, a mí.
Me decías: «Aquí estoy.
Aquí.»
Me llegabas,
en alambre, por tu voz.
El mundo era, aquí, tu voz.
¡Qué ojos sin color, qué boca
sin trazo, qué carne ausente
de lo blanco, de lo rosa,
qué tú deshecha, tu voz!
Te empezabas a morir
en la soledad, de noche,
de distancias, de no ver.
En ser ya sólo una voz,
desde lejos, por el aire,
te empezabas a morir.
Y todo, todo en el aire,
tú en unas tierras, aquí,
yo en unas tierras, allí,
tan de color de distancia,
tan azules que eran cielos.
Todo por el aire: aquel
jirón tan desesperado
de ti, tu voz, por el aire.
Por el aire los alambres
en donde ibas a callar.
En donde ibas a morirte.
Porque no te morirías,
ninfa ahora, en fabulosa
hierba de mito. Sí en cama
de acero tenso, en alambre,
por el aire,
al callar te morirías,
tú, vividora en tu voz".
nos separaban diez ríos,
tres idiomas, dos fronteras:
cuatro días de ti a mí.
Pero tú te me acercabas
—circos azules del aire—
con el tonelete blanco,
en la mano el balancín,
sonriente en el alambre.
Por el alambre, en la noche,
sin ver nada, te acercabas,
a oscuras, derecha, a mí.
Me decías: «Aquí estoy.
Aquí.»
Me llegabas,
en alambre, por tu voz.
El mundo era, aquí, tu voz.
¡Qué ojos sin color, qué boca
sin trazo, qué carne ausente
de lo blanco, de lo rosa,
qué tú deshecha, tu voz!
Te empezabas a morir
en la soledad, de noche,
de distancias, de no ver.
En ser ya sólo una voz,
desde lejos, por el aire,
te empezabas a morir.
Y todo, todo en el aire,
tú en unas tierras, aquí,
yo en unas tierras, allí,
tan de color de distancia,
tan azules que eran cielos.
Todo por el aire: aquel
jirón tan desesperado
de ti, tu voz, por el aire.
Por el aire los alambres
en donde ibas a callar.
En donde ibas a morirte.
Porque no te morirías,
ninfa ahora, en fabulosa
hierba de mito. Sí en cama
de acero tenso, en alambre,
por el aire,
al callar te morirías,
tú, vividora en tu voz".
miércoles, 4 de diciembre de 2019
Desde que te fuiste
pasaron varias vidas
tengo más canas
creo que no te gustaría saber que como bastante salado
y hago además otras cosas que atentan contra mí
me enamoro todavía
me tiro abajo más planes
de los que llevo a cabo
y a veces uso zapatillas que no tienen buena suela.
Hago chistes cada vez que me preguntan por vos
hablar en serio me parece lo más íntimo que existe
y lo reservo para 3 o 4 personas.
Creo que tengo tu mismo gesto de los ojos
y la pasión por el orden invisible de lo que duerme.
¿existirás en algún lugar del universo?
¿algún cuento de todos los que nos contaron te contemplará?
Si un remolino abriera el tiempo y salieras de un hueco
¿qué dirías de mí ahora?
¿te gustarían las maneras que tengo de apagar los incendios
y de retirarme de las guerras?
¿me dirías lo que no es para mí?
Creo que tengo de vos la persistencia.
Que cuando no hay tiempo
y hay que hacer lo que hay que hacer
ni siquiera dudo.
Me acuerdo de cómo cargabas con todo
de cuando querías escapar diciendo
“a veces me quiero ir a una isla en el medio de la nada”
y me da miedo ser un poco vos.
¿Te imaginás que exista lo inevitable?
Tengo una caja de herramientas ahora,
salgo a correr cada tanto
y mientras corro imagino que dejo atrás cosas
cuando me gusta una canción la pongo muchas veces
digo casi todo lo que quiero decir
tengo algunos muebles
pero la cama en la que vos dormías ya no está.
Eso sí
descubrí tu secreto,
todavía seguís salvando un poco el mundo:
las flores que plantaste son las que más abejas traen.
pasaron varias vidas
tengo más canas
creo que no te gustaría saber que como bastante salado
y hago además otras cosas que atentan contra mí
me enamoro todavía
me tiro abajo más planes
de los que llevo a cabo
y a veces uso zapatillas que no tienen buena suela.
Hago chistes cada vez que me preguntan por vos
hablar en serio me parece lo más íntimo que existe
y lo reservo para 3 o 4 personas.
Creo que tengo tu mismo gesto de los ojos
y la pasión por el orden invisible de lo que duerme.
¿existirás en algún lugar del universo?
¿algún cuento de todos los que nos contaron te contemplará?
Si un remolino abriera el tiempo y salieras de un hueco
¿qué dirías de mí ahora?
¿te gustarían las maneras que tengo de apagar los incendios
y de retirarme de las guerras?
¿me dirías lo que no es para mí?
Creo que tengo de vos la persistencia.
Que cuando no hay tiempo
y hay que hacer lo que hay que hacer
ni siquiera dudo.
Me acuerdo de cómo cargabas con todo
de cuando querías escapar diciendo
“a veces me quiero ir a una isla en el medio de la nada”
y me da miedo ser un poco vos.
¿Te imaginás que exista lo inevitable?
Tengo una caja de herramientas ahora,
salgo a correr cada tanto
y mientras corro imagino que dejo atrás cosas
cuando me gusta una canción la pongo muchas veces
digo casi todo lo que quiero decir
tengo algunos muebles
pero la cama en la que vos dormías ya no está.
Eso sí
descubrí tu secreto,
todavía seguís salvando un poco el mundo:
las flores que plantaste son las que más abejas traen.
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S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.
-
Y sì..dicen que lo bueno dura poco y en el caso de mis vacaciones son asì...pero no quiere decir que no las hayas disfrutado sino por supue...
-
En próximos días, va a hacer un mes que dejamos de ser amigos para convertirnos en algo mucho mejor...(No me importa perder tu amistad si p...















