Me gusta pensar que las cosas pasan por algo:
Cuando necesito desesperadamente ese cigarrillo que no tengo porque recuerdo que no fumo;
Cuando encuentro cerrados los negocios a los que debería haber ido diez minutos antes;
Cuando el semáforo muta rápidamente en rojo justificando que yo no me anime a cruzar;
Cuando la canción que me gusta se pone mágicamente en mi celular...
Me gusta pensar que tus ojos pasan por algo:
Haciéndome sentir pequeña desde el otro lado del celular;
Comiéndose mi cerebro como un mar que todo lo inunda (para no decir que lo ahoga);
Clavándose justo en esa certeza que me dice que vale la pena perder la cordura
Me gusta sentir que las dudas perturban por algo;
Llenando de interrogantes cada rincón de mis venas;
Acelerando el remolino en mi estómago;
Liberando una bandada de mariposas en formas de hormonas atontadas
Me gusta saber que no hay manera de que esto termine bien;
Como un tren bala a punto de estrellarse
Y sin embargo, las cosas pasan por algo
Y ese algo siempre, al Sosa
s en mi vida, pasa porque yo quiero.
Al final de todo, siempre hice lo que quise.
miércoles, 26 de febrero de 2020
domingo, 23 de febrero de 2020
martes, 18 de febrero de 2020
La última vez
¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste? No buscando una respuesta ni encontrando una certeza, sino la última vez que te escapaste de lo cotidiano y te detuviste. No por cansancio ni por desidia, sino porque sí. ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y dejaste que todo a tu alrededor flotara? Como quien se anima a desconectar las cosas, a quitarles su carácter de utilidad, a sacarlas de la lógica del cálculo. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que no sirviera para nada? Para nada ni para nadie, ya que las servidumbres se presentan de formas muy misteriosas. Algo que no fuese pensado desde la ganancia, el interés o el egoísmo. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo porque sí? No porque te convenía o porque lo necesitabas, o incluso porque lo querías; sino porque sí. O al revés: ¿cuándo fue la última vez que la casualidad hizo con vos algo? No algo productivo, ni profundo, ni siquiera algo en sentido estricto. ¿Cuándo fue la última vez que le diste un abrazo a alguien? No a tus seres queridos ni a personas conocidas, sino a “alguien”, no importa a quien. ¿Cuándo fue la última vez que diste? No importa qué. Un regalo no vale por lo que es, sino que vale en tanto regalo. Un regalo no vale. Un regalo no es. Se da y no vuelve. ¿Cuándo fue la última vez que te abriste? ¿O que no te cerraste? ¿O que demoliste tus puertas? ¿O que dejaste entrar al indigente? ¿O que ese otro irrumpió en vos y te llevó puesto? ¿Cuándo fue la última vez que recordaste? No cuando vence la factura de gas o la fecha del examen, sino que te recordaste como una trama, como una huella, como parte del relato en el que te ves inmerso, como el deseo de querer seguir narrándote. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste? Simplemente lloraste. De alegría, de tristeza, da igual. Llorar, como quien expresa en ese acto primitivo la existencia viva; como quien solicita, pide, ruega, pero no reclama, ni exige, ni cree merecer.¿Cuándo fue la última vez que te perdiste? No en esta calle o en este trabajo o con este proyecto compartido. Perderse, dejándose llevar por ese acontecimiento imprevisible, dejándolo ser. El mundo está repleto de carteles y señales. El mundo está lleno de héroes que te proponen un formato industrial del ser uno mismo y una carrera exitosa basada en el afianzamiento de lo que sos. No importa qué sos, sino abroquelarte en lo tuyo, o en los tuyos, y sobre todo erigir los muros que hacen del otro y de lo otro algo invisible. Por eso perderse, como quien pasea sin rumbo, o habla con una tortuga, o le pide perdón a un helado por comérselo. Como quien se baja del colectivo para caminar por esas calles extrañas, como quien encuentra una mirada que lo devuelve para adentro y cae en el abismo. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste miedo? No por lo que te pudiera pasar, sino por pensar que tal vez nunca no te pasara nada. ¿Cuándo fue la última vez que preferiste la nada al ser, un olor a un concepto, un insomnio a un ansiolítico, un árbol viejo a un ascensor? ¿Cuándo fue la última vez que te traicionaste, que te animaste, que transgrediste, que te lanzaste, que tuviste un sueño, que creíste, que descreíste, que te arrepentiste, que te afirmaste, que te cuestionaste, que soltaste lo propio y te abriste a la pregunta? ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste?
DARIO SZTAJNSZRAJBER
¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste? No buscando una respuesta ni encontrando una certeza, sino la última vez que te escapaste de lo cotidiano y te detuviste. No por cansancio ni por desidia, sino porque sí. ¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y dejaste que todo a tu alrededor flotara? Como quien se anima a desconectar las cosas, a quitarles su carácter de utilidad, a sacarlas de la lógica del cálculo. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo que no sirviera para nada? Para nada ni para nadie, ya que las servidumbres se presentan de formas muy misteriosas. Algo que no fuese pensado desde la ganancia, el interés o el egoísmo. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo porque sí? No porque te convenía o porque lo necesitabas, o incluso porque lo querías; sino porque sí. O al revés: ¿cuándo fue la última vez que la casualidad hizo con vos algo? No algo productivo, ni profundo, ni siquiera algo en sentido estricto. ¿Cuándo fue la última vez que le diste un abrazo a alguien? No a tus seres queridos ni a personas conocidas, sino a “alguien”, no importa a quien. ¿Cuándo fue la última vez que diste? No importa qué. Un regalo no vale por lo que es, sino que vale en tanto regalo. Un regalo no vale. Un regalo no es. Se da y no vuelve. ¿Cuándo fue la última vez que te abriste? ¿O que no te cerraste? ¿O que demoliste tus puertas? ¿O que dejaste entrar al indigente? ¿O que ese otro irrumpió en vos y te llevó puesto? ¿Cuándo fue la última vez que recordaste? No cuando vence la factura de gas o la fecha del examen, sino que te recordaste como una trama, como una huella, como parte del relato en el que te ves inmerso, como el deseo de querer seguir narrándote. ¿Cuándo fue la última vez que lloraste? Simplemente lloraste. De alegría, de tristeza, da igual. Llorar, como quien expresa en ese acto primitivo la existencia viva; como quien solicita, pide, ruega, pero no reclama, ni exige, ni cree merecer.¿Cuándo fue la última vez que te perdiste? No en esta calle o en este trabajo o con este proyecto compartido. Perderse, dejándose llevar por ese acontecimiento imprevisible, dejándolo ser. El mundo está repleto de carteles y señales. El mundo está lleno de héroes que te proponen un formato industrial del ser uno mismo y una carrera exitosa basada en el afianzamiento de lo que sos. No importa qué sos, sino abroquelarte en lo tuyo, o en los tuyos, y sobre todo erigir los muros que hacen del otro y de lo otro algo invisible. Por eso perderse, como quien pasea sin rumbo, o habla con una tortuga, o le pide perdón a un helado por comérselo. Como quien se baja del colectivo para caminar por esas calles extrañas, como quien encuentra una mirada que lo devuelve para adentro y cae en el abismo. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste miedo? No por lo que te pudiera pasar, sino por pensar que tal vez nunca no te pasara nada. ¿Cuándo fue la última vez que preferiste la nada al ser, un olor a un concepto, un insomnio a un ansiolítico, un árbol viejo a un ascensor? ¿Cuándo fue la última vez que te traicionaste, que te animaste, que transgrediste, que te lanzaste, que tuviste un sueño, que creíste, que descreíste, que te arrepentiste, que te afirmaste, que te cuestionaste, que soltaste lo propio y te abriste a la pregunta? ¿Cuándo fue la última vez que te preguntaste?
DARIO SZTAJNSZRAJBER
No he dejado de pensar en ti, me gustaría decirtelo
Me gustaría escribirte que me gustaría volver, que te extraño y lo pienso
Pero no te busco
Nisiquiera te escribo
No sé donde estás
Y extraño saberlo
¿Tienes planes?
¿Has sonreido hoy?
¿Qué soñaste?
¿A donde vas?
¿Tienes sueños?
¿Has comido?
Me gustaría poder encontrarte
Pero no tengo la fuerza
Y tú tampoco
Entonces nos quedamos esperando en vano
Y pensando en ello
Y recuérdame
Recuerda que pienso en ti, que no lo sabes pero te vivo todos los días, que escribo sobre ti
Y recuerda que buscar y pensar son dos cosas diferentes
Y yo te pienso pero no te busco.
Charles Bukowski
Me gustaría escribirte que me gustaría volver, que te extraño y lo pienso
Pero no te busco
Nisiquiera te escribo
No sé donde estás
Y extraño saberlo
¿Tienes planes?
¿Has sonreido hoy?
¿Qué soñaste?
¿A donde vas?
¿Tienes sueños?
¿Has comido?
Me gustaría poder encontrarte
Pero no tengo la fuerza
Y tú tampoco
Entonces nos quedamos esperando en vano
Y pensando en ello
Y recuérdame
Recuerda que pienso en ti, que no lo sabes pero te vivo todos los días, que escribo sobre ti
Y recuerda que buscar y pensar son dos cosas diferentes
Y yo te pienso pero no te busco.
Charles Bukowski
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.
-
Y sì..dicen que lo bueno dura poco y en el caso de mis vacaciones son asì...pero no quiere decir que no las hayas disfrutado sino por supue...
-
En próximos días, va a hacer un mes que dejamos de ser amigos para convertirnos en algo mucho mejor...(No me importa perder tu amistad si p...

