lunes, 31 de julio de 2017

No te Alcanza - Gabo Ferro




No te alcanza.

Encuentro a la liebre que asusta al león que vive en el mar

y que no te alcanza.

Te busco una roca con forma de buey con siete coronas

y no te alcanza.
Parto una montaña para abrirla en cien, hago eco tu nombre

¿y qué? No te alcanza.

Acelero el tiempo, hago pan mi voz, te perfumo el viento

y no te alcanza.
No alcanza la liebre, ni el león, ni el mar.

No alcanzará el tiempo, ni el viento, ni el pan.

No alcanzará nada mientras te quieras ahogar

en esos mil mares que te hacen rodar.

No te llega, no te llegará.

No te llega, no te llegará.

No te llega… no te alcanza.
Te cazo una flor, le cambio el color, le enseño tu nombre

¿y qué? No te alcanza.
Me dejo morir cuando vos querés, te enjuago en mi boca

y no te alcanza.
Me voy de mi cuerpo, te dejo mi voz, yo te hago feliz

¿y qué? No te alcanza.

Encierro a aquel ángel que no habla de Dios, lo pongo en tu ropa

y no te alcanza.
No alcanza tu nombre, mi boca, mi voz.

No alcanzará el cuerpo, ni el ángel, ni Dios.

No alcanzará nada mientras te quieras ahogar

en esos mil mares que te hacen rodar.

No te llega, no te llegará.

No te llega, no te llegará.

No te llega… no te alcanza.
Cuando uno dejar de sentir, el cuerpo de pone frío, las manos se congelan y se empieza a pensar como hacer que el formol no cause el efecto de mantener lo que está muerto. Sentir, arder, prenderse con fuego los dedos, encender un fósforo y quemar, quemar acaso lo que queda aún entero entre las cenizas.

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.