SOBREVIVIRÉ
Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.
Quizás uno intenta cada día quitar con premura y apresurado la mano que ahorca.
Pero no.
La mano que ahorca, asfixia, no es propia. Uno no puede hacer más fuerza que la que es capaz de hacer.
Entonces la mano asfixia, el dolor en el costado izquierdo se hace tangible, profundo, hondo, oscuro, vizcoso, agudo, negro, hasta casi podría sentirse el olor a sangre.
Dolor.
El dolor no puede medirse.
No.
No existe medida para el dolor.
Se siente o no.
Infinito. Cómo las estrellas. Esa es buena medida para lo que siento ahora.
Yo.
S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.