domingo, 15 de diciembre de 2019

«Necesito a mi lado a una mujer sencilla y equilibrada, cuya alma inquieta y confusa no alimente sin cesar mi desesperación. Estos últimos tiempos te veía siempre con un sentimiento de miedo y malestar. Sé muy bien que es tu amor el que crea tus inquietudes por mí, pero es tu alma enferma y anormal como la mía la que exaspera esas inquietudes y te arruina la sangre. No quiero vivir a tu lado en el temor.

Además necesito una mujer que sea únicamente mía y que pueda encontrar siempre en mi casa. Estoy desesperado de soledad. No puedo llegar por la noche solo a una habitación y sin ninguna de las necesidades de la vida a mi alcance. Necesito un hogar, y lo necesito pronto, y una mujer que se ocupe de mí, soy incapaz de ocuparme de nada, que se ocupe hasta de las cosas más pequeñas. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer éso. Todo lo que te digo es de un feroz egoísmo, pero es así.

No es necesario que esa mujer sea ni siquiera bonita, tampoco que sea una inteligencia excesiva, ni que reflexione demasiado. Me basta con que esté unida a mí.

Pienso que apreciarás la gran franqueza con que te hablo y me darás la prueba de inteligencia suficiente: comprender que todo lo que te digo no mengua el intenso cariño, el inextirpable sentimiento de amor que tengo y tendré inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no tiene nada que ver con la corriente ordinaria de la vida. Y la vida hay que vivirla. Hay demasiadas cosas que me unen a ti para que te pida romper, te pido solamente cambiar nuestras relaciones, hacernos cada uno una vida diferente, pero que no nos desuna».

Antonin Artaud.


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  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.