Tu hombro.
Es ese refugio en el apocalipsis.
Es la primera gota de lluvia que cae
después de la sequía.
Tu hombro,
es tierra fértil donde mis lágrimas
riegan las semillas,
siembran mañanas,
cosechan pétalos de mil colores,
pétalos que nadie arranca
con la estúpida necesidad
de saber si es querido.
Si es querido mucho,
poquito
O nada.
Tu hombro
en un jardín de invierno
que me cubre de todas las heladas,
de las palabras vacías
de quién habla sin decir nada,
nada cierto.
Tu hombro
es como el mío,
Y tus ojos las ventanas
por donde entro volando
como Peter Pan
A abrazarte el alma.
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