miércoles, 24 de junio de 2009

Todo un día.

Recién estoy volviendo. El baño no pudo quitarme el cansancio, no me gusta llorar, nunca lo hago, no tengo a quien pelear y este día ha sido demasiado largo. Todo un día entero en el hospital; ya sabía que iba a llegar el día pero siempre parecia que quedaba más o que se corría el almanaque.
Hoy a mi hermana la operaron de C-a-n-c-é-r (separadas parecen que no sonaran, ni existieran pero no por eso dejan de ser menos ciertas.) enfermedad que jugo a las escondidas hasta hace tres meses. Todo empezó muy tempranito pero llevó horas; horas que me pase sentada en un banco, que fui, volví, que no leí nada y leí todo, que no podía respirar, que comí mil caramelos de menta, gane todos los partidos del tetris y hable mil veces con mi mamá; que no pude abrir el libro que había llevado; simplemente esperar y pensar.
En esas horas pensaba que hace un año que estoy separada, en algo que iba a no tener fín, mi hijo el domingo cumple cuatro años y arme una lista completa de todo lo que tengo que comprar. Empiezan las vacaciones de invierno, mi hermana me llama desde España, llorando y yo la extraño a mares, ojala estuviera sentada al lado mio, era sabría que hacer con tantas horas de esperar y esperar. Le pido al Padre Pio, San Antonio y todos los demás que están en todas las iglesias. Corta, vuelve a llamar, nada ha cambiado y yo pienso en esa foto en que yo era tan chiquita y ellas dos me tenian de la mano.
Pienso en las injusticias; justo mi hermana habiendo tanto hijo de puta suelto, pero tengo fé y me acuerdo lo que pedí a San Gabriel y me retracto nadie por más hijo de puta que sea merece estar enfermo.
Hago una lista de mis alumnos, de las libretas que no puedo hacer, recuerdo una canción de Estelares, la deshecho al instante me hace llorar y yo no lloro aún con ganas, me niego a la idea de sacarme el dolor desde adentro.
Un sms, dos contesto cuatro, no contesto ninguno, hoy no tengo ganas, no puedo. Sigo esperando alguien fumo demasiado esperando y nadie tiro las colillas, saco de la máquina un café con leche pero ni eso consigue entibiarme. El doctor no sale y sigo pensando, pensando y pensando.
Llega tu sms con una frase que alguna vez dijo Bruce Lee, no me importa, se murió igual que cualquier mortal, ni sus propios consejos le sirvieron- no te enojes.-
Y entonces miro al banco de enfrente, una pareja se da ánimo entre sí, más allá unos parientes esperan, dos hermanos conversan agarrandose de las manos, unas amigas llegan dando fuerza a otra que espera. Y mi soledad es tan tremendamente desolada, extraño mis hermanas, me duele que mi hermana esté enferma, que mi vieja no lo soporte, estar sola, no querer a mis amigas cerca porque lloraria a mares aunque nunca lloré.
Necesitar un abrazo fuerte, meterme adentro de unos brazos, pensando que toda esta mierda alguna vez va a pasar, que alguien aunque sea me de la esperanza de que pase. Y me doy cuenta que no soy tan fuerte que no puedo con todo y vuelvo a pensar en esa foto donde era chiquitita y mis hermanas me sostenian, recien aprendia a caminar.
Pero sigo sola, estoy sola, por decisión, por destino, por miedo, por aterrada, porque lo merezco, porque no sé estar con nadie, porque el amor me da miedo, por equivocarme y no tengo más que aquello que me fortalece para sostenerme y odio malditamente necesitar un abrazo y llorar a mares como tengo ganas para desatar el nudo de la garganta, un abrazo de campera me revitalizaria, pero no puedo tampoco obtenerlo, sería capaz en este momento de sacar mis peores crueldades y no quiero.
Sale el doctor; la operación salió como se esperaba, pero nada es definitivo y en próximas semanas quizás haya que repetirla si no salen los estudios como se piensan. Mi hermana está dormida pero me espera, tiene suero y hay que acompañarla.
Necesito salir, oxigenarme, subo al ascensor, en el tercer piso está la capilla. Un hombre de brazos abiertos me consuela, me desarmo en llanto por primera vez en mucho tiempo, no puedo más, necesito descargarme, sacarme la mierda, el odio, el dolor, la impotencia.
Vuelvo, mi hermana duerme, me recupero, mi dolor es mío. Me habla mi hermana pero no puedo atenderla, ni a mi vieja, ni a nadie.
Mi soledad tan desolada hoy no está abierta para nadie, me niego a habitarla. Al menos no hoy, no este día, quizás tampoco mañana.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Noe...

Te comprendo y en ciertos puntos puedo hasta decirte que sé que cosas pasaron por vos. Mi vieja también tenía un cáncer y gracias a Dios desde hace años después de la cirugía eso se disipó y hoy puedo disfrutarla. Seguramente tú hermana se repondrá, y no lo digo para levantarte el ánimo sino como alguien que gran parte de su vida a estado enfermo y no le tiene miedo ni a la muerte ni a lo gris sino que espera ansioso siempre el sol, el viento y la vida.

Te mando un beso desde éste Río Cuarto helado, que pase a través de todas las sierras y te lo deposite donde vos más lo necesites. Si pudiera te daría el abrazo de campera, o te diría otro refrán que no sea el de Bruce Lee, pero no puedo. Entonces opto por dejarte éste mensaje en tú blog, y aunque muchos digan que éste es un medio frío por acá nos conocimos vos y yo y sentados frente a frente tomando un café supimos reconocer más que dos personas cálidas entre nosotros.

Cuando mi madre enfermó y la vi chiquita y operada en la sala de terapia intensiva no lloré. Nunca lloré. Solo le hablaba a Dios a cada insntante y le decía, "hacé lo que quieras pero... que no sufra, es lo único" y me preparé para el destino y jamás pensé ni en muerte ni en complicaciones, además tenía que ser una de las patas fuertes de otras personas que posiblemente flaquearan.

¿Llorar?, si querés hacelo, pero contra la almohada, delante de la imágen en la iglesia, pero no delante de nadie. Vos, para tú hermana y el resto, debés ser sonrisa de esperanza.

Un beso.

Noelia dijo...

Miguel:

Sé que entendiste lo que sentí exactamente en ese momento...gracias por compartir conmigo algo tan dolido para vos y me da esperanza y alegría saber que tu mamá está bien.
Se que mi hermana va a recuperarse; sé, lo creo, lo deseo y sé que así va a ser.


Estos dias lloré todo lo que tenía que llorar; somos muchos de familia y toda está situación nos unio más, entre todos nos acompañamos, nos apoyamos y entiendo que las lágrimas no sirven de mucho pero hay que sacarlas, sacarlas y sacarlas.

Tu beso llego...cruzó todas las sierras...gracias. Sé que me darias el abrazo necesario y me dirias las mejores frases...lo sé. Aún a través de este medio llega tu calidez, me hicieron bien tus palabras, llegaron como un café a media tarde calentito a mi espiritú...los dos sabemos como somos...no hace falta decir más



Gracias Miguel!!!!!

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.