lunes, 3 de julio de 2006

La verdadera Maga:"Andàbamos sin buscarnos..."


Quiero agradecerte por el libro, mediante este texto dedicado a vos. Vos sabes mejor que nadie lo que significa para mi, y tenes razòn al decirme que siempre voy juntando como pedazitos de cosas por todos lados, todavia no se que quiero armar cuando lo averigüe te lo digo. Pero de todas formas quiero darte las gracias, por tenerme tanto cariño, por regalarme cosas que me sorprenden, es decir: como el hornito verde para la mala onda, tè chino o como este maravilloso libro. Por si queres saberlo el libro que llego el viernes anoche ya estaba leido , debo reconocer que me dejo un gusto a nostalgia, melancolía; en la boca pero por sobre todo en el corazòn. Tambièn pienso que hay cosas que es mejor no saber, no por quedarse en la ignorancia, es por no romper ilusiones...La parte que màs me gusto cuando se refiere a la mujer que inspiro la Maga en el libro Rayuela: Edith Aron, pero eso seguro ya lo sabias, aquì te dejo algunos fragmentos para que leas y quizas me entiendas un poquito màs.
Estos son fragmentos del libro:

"- Nunca nos quisimos-le dijo besàndola en el pelo.
-No hables por mì-dijo La Maga, cerrando los ojos-.
Vos no podès saber si yo te quiero o no. Ni siquiera eso podès saber"
Rayuela (cap.20)

"Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."(Rayuela,Capitulo 1)

"Y por qué no, por qué no habría de buscar a la Maga, tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y oliva que flota sobre el río me dejaba distinguir sus formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, nos ibamos por ahí a la caza de sombras, a comer papas fritas al Faubourg St. Denis, a besarnos junto a las barcazas del canal Saint Martin (...) ¿Por qué no habría de amar a la Maga?” ( Rayuela , Julio Cortázar, 1963)

Y aquì las cartas: de verdad al leerlas, morì de amor, mira que he leìdo cartas pero estas de verdad, lo que me producen es inexplicable: es al mismo tiempo: envidia,cariño,y mucho amor.

"Querida Edith: No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban). Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. ( ... ) Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, ( ... ) de que no le divierta la posibilidad de verme. ( ... ) Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil ( ... ) que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. ( ... ) Sería mucho peor disimular un aburrimiento. ( ... ) Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver." Julio Cortázar, 1963)

En otra, escrita en París el 17 de diciembre de 1964, le habla a la Maga (que vive otra vez en Buenos Aires), de lo que ha hecho: "Volví ayer de Londres, donde pasé diez días, y me di cuenta de que el año se acaba dentro de muy poco, y que me gustaría que recibieras estas líneas. ( ... ) Como no contestaste a mi última, en realidad no había nada que contestar, de modo que no es un reproche ni mucho menos. ( ... ) Quiero solamente preguntar cómo estás cómo sigue tu madre, y qué estás haciendo". La carta es larga también y termina: "Si un día tienes ganas, mándame dos líneas. No te digo lo que te deseo porque ya lo sabes. Ojalá estés bien, ojalá todo salga como tú quieres. Un abrazo de Julio".


"El decía que por el azar nos volveríamos a encontrar. Nos cruzamos en una Feria del Libro de Francfort. Y luego, un día en el metro londinense me lo encontré en el mismo vagón. Ya estaba con otra mujer, muy joven, llena de anillos de plata en los dedos, pero igual se sentó a mi lado y me preguntó de dónde venía. "De mi trabajo", le dije orgullosa. El me respondió: "¿No crees que este encuentro tiene algún sentido?" Y pidió que nos viésemos al día siguiente. Pero me había lastimado mucho, y yo ya no creía en la casualidad. Así que al llegar a la estación Picadilly le dije: "Me voy", y me bajé. Nunca imaginé que las próximas noticias que tendría de él serían las de su muerte, en 1984."

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  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.