Todo el mundo que me conoce, sabe cuanto amo a Gustav Klimt, como me gustaria alguna vez poder ver con mis ojos el cuadro: El Beso, o pasar por alguna calle que el haya caminado. En diciembre salio este libro, me negaba a leerlo, hasta que me lo regalaron y en una sola noche me lo devore. No puedo ser critica con este libro, pero me entristece pensar que alguien que amaba tanto a las mujeres no pudo comprometerse con una una y que la hizo sufrir, que nunca pudo confesarle que realmente la amaba. Anoche soñe con Gustav, debe ser que el libro movilizo todo lo que lo admiro, todo lo que siento, soñe que hablaba con el, que lo abrazaba y me desperte llorando, con un nudo en la garganta, necesitando terriblemente un abrazo que antes que lo pidiera estaba ahì...
"...Gustav se queda solo en la biblioteca. Casi de inmediato siente su aliento en el cuello.
-Siempre me estas ignorando- protesta ella.
-Es justamente lo contrario- declara- nunca soy tan conciente de tu presencia como cuando no estamos juntos..."

EL BESO, 1907
Solo en el estudio, Gustav contempla su nuevo cuadro. Tras su largo paseo matutino ha llegado sin aliento y devorado por la ansiedad. Hoy es el día en que de verdad comienza. Tiene el diseño, el lienzo preparado, las figuras encajadas y está dispuesto a empezar. Sin embargo, no puede. Durante más de una hora lo ha estado mirando, pero no está más cerca de utilizar el pincel que cuando llegó.
Pasea por la habitación, abre y cierra las ventanas. Toma en brazos a uno de los gatos y acaricia su vientre hasta que éste refunfuña y le araña la cara. Cuando dejó el estudio la noche anterior, creyó saber cómo atacarlo, pero en algún momento de la noche algo cambió en él.
"No es tan diferente de otros cuadros que he pintado", piensa. "Aunque realizar una pintura alegórica sobre el amor es una de las cosas más arrogantes que uno puede hacer. ¿Qué demonios sé yo del amor? " Comparado con esto, una pintura alegórica sobre medicina o filosofía parece un cometido modesto.
Allí están, grises y ensombrecidas, las figuras perfiladas a lápiz, que esperan cobrar vida cuando las pinte. A la izquierda, el hombre. No es él. Obviamente, él nunca consideró seriamente la posibilidad de que fuera su autorretrato. Sólo lo dijo para apaciguar a Emilie, que se comportaba de forma ilógica y extraña sobre el asunto. Debería saber que nunca se hará un retrato, para nadie, ni siquiera para ella.
Y ala derecha, esa chica. ¿ Quién es ella?
Bueno, desde luego, es Emilie, aunque un poco transformada y un poco estilizada, pero reconocible. Tiene la boca de Emilie, el cabello de Emilie y las manos de Emilie. Y ése es el problema, descubre. Siempre ha dicho que si querían saber algo de él y de lo que buscaba, deberían mirar sus cuadros. Sabe que si hace una semblanza de Emilie Floge abrazada a un hombre vestido, incluso aunque el hombre no esté definido, todo el mundo lo sabrá. Se harán muchos comentarios y especulaciones. Y le ha pedido a ella que posara para el cuadro con ese propósito en mente. Quiere hacer algo, hacer una declaración. Ha sentido cómo últimamente se distanciaba, pada con su trabajo y con sus viajes. Quiere que se le acerque de nuevo.Pero, ahora que está delante del cuadro, comprende que no puede hacerlo. No puede ser Emilie, al menos no de forma tan obvia.
Le lleva algunas horas cambiar la silueta. La forma de su cara ha cambiado. Sus manos pertenecen a otra mujer. Emilie quedarà desilusionada, piensa. Lleva esperando a que le haga un retrato en condiciones, ¿cuánto tiempo? Se ríe nervioso, con tristeza. Toda su vida. ¿ Qué era toda esa tontería sobre que él no la conocìa de verdad? La conoce mejor que nadie. Decide no explicárselo todavia. Cuando le pregunte cómo va el cuadro, le contestará simplemente que ha tenido que hacer algunos cambios en las figuras. Eso sera suficiente para que comprenda. Esa es la razón por la que ella es la unica persona con la que se siente a gusto: no hace falta hablar, no hace falta inventar complicadas historias para justificarse.
¿Son consideraciones artísticas o personales las que lo obligan a cambiar el cuadro en algo menos reconocible y más universal?. Es difícil valorar los motivos últimos. Es difícil analizar tan de cerca la propia conciencia. Todo lo que sabe es que, si piensa que la chica del retrato es Emilie, no consigue levantar el pincel. Se queda paralizado. En cambio, si piensa que es sólo una chica, cualquier chica, puede mezclar los colores, fijar una base de marrón oscuro y construir la pintura a partir del ocre y un siena puro. Y ésa es la diferencia entre estar fuera de sí o, al menos, durante las horas que está trabajando, estar en paz.
4 comentarios:
Reconozco que sé tan poco de pintura!!Y cuando algo me gusta, no me pasa como con la literatura, se me olvidan los autores!! Soy un desastre en eso! ( y en unas cuantas cosas!) Que te mejores, maguita
"-Siempre me estas ignorando- protesta ella.
-Es justamente lo contrario- declara- nunca soy tan conciente de tu presencia como cuando no estamos juntos..."
El diálogo es literariamente excelente, una "pinturita", en este caso.
nada como un pincel que gotea...
besos
Gaby: Yo amo la pintura y al revès tengo màs memoria con los pintores, A klimt lo amo, amo su pintura, es màgica en todos los sentidos...me uno a tu gremio, principalmente en el area de la cocina.
Tus deseo llegaron porque estoy sanita...
besos enormes.
Yaya: Viò que diàlogo? casi un cuadro.
Rafa: No esperaba menos de ud con ese comentario, siempre lleno de poesìa...
besos
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