miércoles, 14 de febrero de 2007

Amor.


No me hace falta un dìa para celebrar el amor cuando tengo tu mano sobre la mìa, no me hace falta saber cuanto pesa este sentimiento cuando estamos unidos de por vida en la mirada de nuestro hijo, ni hablar de pasiòn cuando tus besos me dejan sin aire y tus manos me conocen como nadie, dibujando sueños en mi cuerpo...no nada de eso hace falta porque nos conocemos hasta en el silencio y tu sonrisa a la vez dibuja la mia...no, de ninguna forma me hace falta San Valentìn para recordar que te di mi corazòn y mientras este en tus manos, no tengo miedo, jamàs lo dejarias caer...

"La primera vez que nos vimos, puedo recordarla bien porque no podía dejar de mirarte, no dejábamos de mirarnos. En ese momento cada uno estaba en su complicada historia propia y quedó solamente en el aire ese intercambio mágico. Cuando pasó el tiempo, exactamente un año y nos reencontramos ya con las cosas más claras, ya no pudimos dejar de hablarnos y nos quedamos hasta las 6 de la mañana conversando en el auto, esa fue una madrugada de las muchas que siguieron. Éramos de mundos totalmente distintos, pero a la vez es como si estuviéramos imantados, cada uno en su polo, y todo el mundo sabe que los polos opuestos se atraen, al menos en nuestro caso fue así. Cuando nos toco hablar de gustos musicales en ese momento yo dije: Calamaro y vos dijiste Serrat . Lo último que te comenté antes de despedirnos fue que ese fin de semana Andrés estaba en Córdoba y no había más entradas. Al otro día llegaste a mi casa con las entradas y me dijiste: vamos. Después de estar un rato largo esperando afuera, abrieron las puertas y ahí de vuelta a esperar, pero creo que no nos dimos cuenta porque estábamos entre felices y nerviosos como si algo fuera a pasar. Yo como hipnotizada, porque el recital de por sí era inolvidable: el escenario, las luces, el cielo, Andrés, y nosotros, pero cuando te vi cantando Sin documentos :
Déjame atravesar el viento sin documentos/ que lo haré por el tiempo que tuvimos/ porque no queda salida porque pareces dormida/ porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida/ Quiero ser el único que te muerda la boca/ Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
En ese momento sentí la letra como propia, era como si hasta entonces no la hubiera entendido, supe que quería estar toda la vida con vos. Nos mirábamos, subidos a una silla, con las manos unidas, nuestras manos agarradas, como si fueran una sola, cantando a los gritos, rodeados de gente pero solos, maravillosamente solos... Fue ahí cuando nos miramos de frente, a los ojos y nos dimos el primer beso, que me erizó hasta la última vértebra de la columna y me dijiste: te quiero con toda mi cordura, y yo en ese momento la perdí para decirte yo te quiero con toda mi locura.
Déjame que te cierre esta noche los ojos/ y mañana vendré con un cigarro a la cama. Porque no tengo más intenciones que seguir bebiendo de esta copa,/ que no está tan rota. Quiero ser el único que te muerda la boca/ Quiero saber que la vida contigo no va a terminar/ Porque sí, porque en esta vida no quiero pasar (más de) un día entero sin ti/ Porque sí, porque mientras espero por ti me muero y no quiero seguir así...
Fue algo mágico, como me gusta a mí porque se largó a llover de una forma que parecía que el cielo iba a caerse, Andrés siguió cantando, y el recital lo terminamos todos mojados, embarrados y enamorados, volvimos caminando por el medio de la calle, cantando a toda voz, abrazados y ahí supe que Calamaro ya era una parte de mi vida, a partir de entonces una parte compartida.
De esto ya pasó tiempo, pero tengo desde ese día un hombre a mi lado que me quiere con cordura y locura, que pone el despertador a las siete de la mañana para despertarme, que sabe la hora que tengo dentista, a que soy alérgica o que me pone triste y con el que puedo contar, hacer planes y concretarlos y el que cuando escucha Sin Documentos, sin dudarlo, sube el volumen de la radio."

Si sabes que tu cuello y tu sonrisa me pueden...que le voy a hacer...?

No hay comentarios.:

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.