martes, 8 de mayo de 2007

Lavar la ropa...

Mi bisabuela seguro lo harìa a la forma la familia Ingalls, con capelina y todo; mi abuela abrazaba la tabla en tardes de invierno-verano y le quedaban las manos rojas y las sogas llenas ; mi mamà paso por todos los estados: a mano, semiautomàtico y hace poco como regalo de aniversario ( si, crease o no, ese fue el regalo...) por fìn el deseado automàtico.

Mis hermanas lo tuvieron con el tiempo y yo sin tenerlo no me casaba.
Siempre cuento de las maravillas del mismo a mi amiga que vive sola y no me creìa; pero con el aumento que nos toco a la maestras se aventuro y lo compro (toda una Indiana Jones...).

Me llamo por celular pidiendo consejos sobre su funcionamiento y allì fui con toda mi experiencia, dì consejos sobre la cantidad de ropa, peso, cuidados, carga completa o media carga, jabòn en polvo o liquido, limpieza del mismo, cariño con el que hay que tratarlo...(una vez por maltratarlo, casi me muero por lo que salio arreglarlo) y salì satisfecha con lo enseñado y compartido...

Llegando a mi casa me espera todo un canasto por lavar y ahì està... mi fiel compañero, el que me hace la vida màs fàcil y sin quejarse me da todo de el , si hasta centrifuga y la ropa sale sequita...lo abrazo con todo mi cariño y no me importa que no me lo retribuya, que me ignore y no me diga una palabra ; yo lo quiero de igual forma, aunque sea frìo, cuadrado y calculador ...gracias por existir y formar parte de mi vida...

PD: La foto es a modo ilustrativo, no es mi esposo y dudo que acepte este tipo de ayudante en casa...(Toda una làstima ¿no?) .


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  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.