El significado de ciertas palabras depende indudablemente del sentimiento con el cual las impregnamos, ya sea por sabores, olores o el tacto.
Padre sin dudar me hace pensar en ese que protector y riguroso nos mira atento desde el cielo (que sin dudar sé que existe) y aún sin que nadie sepa puede mirarnos el alma con total seguridad y al cual no se le puede esconder nada; es al mismo tiempo al que se recurre de rodillas en el último de los casos y las mayores urgencias.
Si pienso en Papá o Viejo pienso es ese que por amor junto a mi mamá o vieja me puso a caminar en este mundo.
Ese que toda la vida se levanto temprano para ir a trabajar y traía en la ropa el olor al taller cuando volvía, el que lee a Peròn sentado en el sillón, ama el tango y la miel, me regalo las revistas Nippur a escondidas de mi mamá, traía los bolsillos llenos de caramelos, me enseño a respetar a las plantas y animales y con el que los domingos nos contamos todas las películas que vimos en la semana, ese viejo que no escondió jamás el amor, los mimos, ni las lágrimas: los machos también lloran.
Que me enseño con amor los mejores valores, porque me los enseño con el ejemplo: la verdad, el respeto, la honradez, el valor del trabajo, la dignidad, entre otros. Ese, ese en un pequeño y corto resumen es mi papá.
Si pienso en la palabra Pà, lo puedo ver a el papá de Gabriel, mi hijo; por relación directa mi esposo.
Ese que soño mucho antes que naciera con el, que se desarmo de amor y alegría cuando supo que venia (me hizo hacer 8 Evatest), que se desinfectaba entero para poder entrar a terapia, que lloro mientras lo sostenía por primera vez y ahora se tira en el piso para jugar con autitos y la pelota, que jamás se va a trabajar sin llenarlo de besos y cuando vuelve seguro se pegotean como dulces de leche, que se dan abrazos y al que si tiene fiebre seguro llama.
Ese mismo hombre que ahora sentado en un silloncito compartido ve Mickey y vuelve a tener 6 años y que mientras escribo y lee se emociona.
Es por eso y sin dudarlo que sé porque la palabra Padre, Papá, Papi, Pà y Viejo son tan grandes y tan importantes, por el sentimiento que se le impregna, el sentimiento más maravilloso que puede haber y se puede sentir : EL AMOR.
Padre sin dudar me hace pensar en ese que protector y riguroso nos mira atento desde el cielo (que sin dudar sé que existe) y aún sin que nadie sepa puede mirarnos el alma con total seguridad y al cual no se le puede esconder nada; es al mismo tiempo al que se recurre de rodillas en el último de los casos y las mayores urgencias.
Si pienso en Papá o Viejo pienso es ese que por amor junto a mi mamá o vieja me puso a caminar en este mundo.
Ese que toda la vida se levanto temprano para ir a trabajar y traía en la ropa el olor al taller cuando volvía, el que lee a Peròn sentado en el sillón, ama el tango y la miel, me regalo las revistas Nippur a escondidas de mi mamá, traía los bolsillos llenos de caramelos, me enseño a respetar a las plantas y animales y con el que los domingos nos contamos todas las películas que vimos en la semana, ese viejo que no escondió jamás el amor, los mimos, ni las lágrimas: los machos también lloran.
Que me enseño con amor los mejores valores, porque me los enseño con el ejemplo: la verdad, el respeto, la honradez, el valor del trabajo, la dignidad, entre otros. Ese, ese en un pequeño y corto resumen es mi papá.
Si pienso en la palabra Pà, lo puedo ver a el papá de Gabriel, mi hijo; por relación directa mi esposo.
Ese que soño mucho antes que naciera con el, que se desarmo de amor y alegría cuando supo que venia (me hizo hacer 8 Evatest), que se desinfectaba entero para poder entrar a terapia, que lloro mientras lo sostenía por primera vez y ahora se tira en el piso para jugar con autitos y la pelota, que jamás se va a trabajar sin llenarlo de besos y cuando vuelve seguro se pegotean como dulces de leche, que se dan abrazos y al que si tiene fiebre seguro llama.
Ese mismo hombre que ahora sentado en un silloncito compartido ve Mickey y vuelve a tener 6 años y que mientras escribo y lee se emociona.
Es por eso y sin dudarlo que sé porque la palabra Padre, Papá, Papi, Pà y Viejo son tan grandes y tan importantes, por el sentimiento que se le impregna, el sentimiento más maravilloso que puede haber y se puede sentir : EL AMOR.
Para mi Viejo
Como dos extraños- Julio Sosa.
Para el Pà de Gabriel
Mediterraneo - Joan Manuel Serrat.

5 comentarios:
Ud. sabe cuanto admiro y me gusta conversar con su viejo; personaje memorable si lo hay. Ademàs por supuesto que es su pà...
Saludos y mis respetos. Cuidelo mucho.
Besos.
Gracias por la opiniòn...y si mi papà es lo màs; aunque lo diga yo que soy la hija.
Seràn dados. Gracias.
Nietzsche dice que nuestro deber es forjarnos nuestros padres.
Aunque parezca al revés a nuestros viejos los hacemos nosotros. Y mi viejo es lo más grande que hay!
Después de 6 interminables años,pude reunir a mi viejito, mi marido y mis dos hijos que también son padres. Fue un día muy especial.
Yaya: Seguramente su viejo es grande. Si soy algo es gracias a lo que mis viejos hicieron y a lo que yo hize por ellos.
Beacriz: Ya tenes nietos? que hermoso! felicitaciones...
besos.
Publicar un comentario