Con toda una tarde en blanco por delante, con ganas de caminar mucho sin pensar en nada y al mismo tiempo con ganas de conversar de cosas profundamente superficiales me decido a buscarte; sé donde encontrarte y ni me hace falta saber que vas a estar; como al pasar y con total frialdad puedo decir: ¡que casualidad! y como respuesta obtener: es cierto, justo vos por acá. (Sé que debería estar en el otro hemisferio de la ciudad, pero poco importa).Quedarnos parados mirando la nada no es lo mejor por lo que nos invitamos mutuamente un café. Supones, veo, que algo me pasa de lo contrario jamás recurriría a vos para descargar mi alma.
Después de una hora de frivolidades, noticias viejas, chistes malos, historias ajenas y demás, mirándote a los ojos te pregunto: ¿por qué te deje? - sé que te lo pregunte mil veces pero preguntarlo una vez más me hace volver a entender cosas que olvide con el tiempo.
- Me dejaste porque no supe hacerte feliz, ni cuidarte, ni retenerte, pensé que te tenía segura en mi vida y no lo note hasta que supe que no ibas a volver, creeme que te entendí al final. - respuesta más que adecuada, más que sabida, aunque bajes la mirada y rompas el sobrecito de azúcar sobre la mesa.
Supe al verte y con toda la calma en mi alma que de todas formas te hubiera dejado, que al verte a pesar de ese dolor dulce de los recuerdos y los momentos que nunca tuvimos no hubiera sido yo si seguía a tu lado y vos no hubieras sido ese ser que sos si hubieras estado conmigo, seguramente nos matábamos de amor o nos matábamos de odio, era más probable lo segundo en mi caso.
Lo nuestro no eran los medios para nuestra suerte o nuestra desgracia.
Después de aclarar algunos puntos actuales más que importantes para mí, se que tengo que irme no por el tiempo, todavía me queda toda una tarde para mí pero ya hemos formado todas las frases posibles y temo que arruines la casualidad forzada con frases inoportunas en este momento.
Preferí dejar la mesa primero, como lo hize hace un par de años pero no pude resistir volver la cabeza para mirarte, me gusto ver que sonreías, de esa forma que solo vos lo haces, porque se que estás casualidades te vienen de alguna forma tan bien como a mí y eso ya es algo más que bueno y agradecido por estos dias.
Artista: Los Rodríguez
Album: Palabras Más, Palabras Menos
Canción: Todavía una canción de amor
No te fíes si te juro que imposible,
no dudes de mi duda y mi quizás.
El amor es igual que un imperdible
perdido en la solapa del azar...
La luna toma el sol de madrugada,
"nunca jamás" quiere decir "tal vez".
La muerte es una amante despechada
que juega sucio y no sabe perder.
Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte,
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte;
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor;
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.
No corras si te llamo de repente,
no te vayas si te digo "piérdete":
a menudo los labios más urgentes
no tienen prisa dos besos después.
Se aferra el corazón a lo perdido,
los ojos que no ven miran mejor.
Cantar es disparar contra el olvido,
vivir sin ti es dormir en la estación.
Estoy tratando de decirte que
me desespero de esperarte,
que no salgo a buscarte porque sé
que corro el riesgo de encontrarte;
que me sigo mordiendo noche y día
las uñas del rencor;
que te sigo debiendo todavía
una canción de amor.
una canción de amor.
una canción de amor, todavía...
Todavía una canción de amor - Los Rodriguez y Joaquin Sabina
4 comentarios:
Ahhh... (eso quiso ser un suspiro)
colaboro con la canción que me vino a la capocha mientras leía tu texto
Esos que te rescatan de algún abismo,
los que dan la sonrisa,
llaman esta mañana, domingo por la ventana,
Son los viejos amores que están adentro,
siempre latiendo,
aunque no los nombres
Ves...? por eso te decía que a mi me gustan los despelotes grandes y los odios de igual tamaño...para que no hayan casualidades...
PD: A ver si contesta los mail...todavía espero la respuesta.
Pd: No faltes al curso...te espero.
La verdad leer este post tuyo me hizo sonreir. Te imaginé sentada justo en el momento que él te explicaba porque vos lo dejaste. Fue una respuesta clara y analizada hasta el hartazgo pero valedera al fin. También imaginé cuando te diste vuelta a mirarlo y el tipo te sonrió. Esta lectura también me trae muchos recuerdos propios, de esos que muchas veces querés volver a rememorar aunque duelan.-
Saludos Noelia.-
Hola, pasaba a saludar y dejar un cariño desde Buenos Aires.
MentesSueltas
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