sábado, 13 de octubre de 2007

Realidad.

Todo el día pensé invariablemente en una rima de Becquer que aprendí cuando iba a la escuela. Con el correr de este mismo día y felicitándome por las buenas decisiones que tomo, pensando que el nudo de la garganta y el peso de estas alas iba a alivianarse al instante, por supuesto completamente equivocada, debo darme unos días para que suceda. Pensando en lo ridículo que se siente amar a alguien más que a uno mismo, pensando al mismo tiempo cuanto tardaran en curarse ciertos dolores o a que medicinas efectivas apelar para que llegue pronto el olvido, el borrón o al menos la ceguera; deseando que suceda pronto para que también se vaya la fiebre, el escalofrío, la puntada a la altura del pecho, el frío, el dolor de garganta por el nudo apretado, el lagrimeo recurrente, el color gris incrustado en la mirada y todo lo demás, los optimistas a la fuerza nunca nos damos por vencidos.
¿ Cuánto tiempo puede tardar una vuelta para ser de vuelta yo ? Esa que se acomoda a la situación, que mira hacia adelante con la mejor sonrisa, que conforma a todos de igual manera olvidandose de ella misma, esa a la que todo el mundo adora por ser tan tremendamente maravillosa y buena, esa que se mira al espejo y no baja la mirada...esa, tan personal y única cuanto tiempo puede demorar en volver a este cuerpo matando este alma. ¿Cuánto tiempo puede demorar en venir? que se apure y llegue pronto, esta que escribe ya no quiere estar en este cuerpo, ni en esta cabeza y por supuesto, mucho menos en este corazón.



PD: La canción es solo eso, una canción para el fondo de una buena historia de amor.

LXXVII
Y ella prosigue alegre su camino,
feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?
Porque no brota sangre de la herida...
Porque el muerto está en pie.



Fusión- Jorge Drexler.

¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío?
A veces me cuesta decir.
Siento tu calor, siento tu frío,
me siento vacío si no estoy dentro de tí.

¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo?
¿Se pueden, o no, separar?
Si desde el corazón a los dedos
no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar.

¿Qué tendrá de real
esta locura?
¿Quien nos asegura
que esto es normal?
Y no me importa contarte
que ya perdí la mesura
que ya colgué mi armadura en tu portal.

Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo
no cabe ni un rayo de luz.
¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos?
¿Tal vez la misma cruz?

¿Quien tiene razón?
¿quien está errado?
¿Quien no habrá dudado
de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas:
no estoy aquí de visita,
y es para ti que está escrita esta canción


1 comentario:

Unknown dijo...

Y las vueltas las mide el tiempo, sin lugar a dudas. A veces queremos hacer lo que decís: volver al punto de partida... pero el dilema es siempre el mismo: "¿cómo? ¿cuando?".-
Tarde o temprano el círculo se cierra y se llena de completitud. Ahí, en ese instante volvés a estar llena de vos... de uno mismo. La realidad a veces, por más drástica que sea, te da ese aire fresco en la cara que parece ser para despertar pero te adormece.
Ya encaminaras tú camino...

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.