lunes, 6 de abril de 2009

Siestas.


Te encanta dormir siestas; para mi es una práctica nueva. No te cuesta nada quedarte dormido, cruzas una pierna sobre la mía, acomodas tu cabeza en mi hombro, tu mano apoyada suavecita en mi estomago y cuando te miro ya estás formando parte de otro mundo, el de los sueños. A mi me cuesta más, si hasta las ovejas se duermen antes que yo. No quiero moverme, no quiero despertarte, pero me tiento y enredo mis dedos en tu rulos, te doy besos suavecitos, te empujo despacito sin exito.
Y me sonrió, dejando que esta paz tan maravillosa que me rodea se extienda, que este amor salga de adentro hacia afuera y viceversa, que este tiempo transcurrido siga corriendo como lo hace hasta ahora, que este nuevo mes que empezo siga tan limpito y sin manchones, que el Otoño venga con vientos calentitos a media tarde, que la sensación de sentirme tan totalmente y solamente tuya siga en el podio en el que está, sabiendo que te he elegido desde mi estomago, mi corazón, mi cuerpo, mi alma...
Nada me gusta más que saberte en mi vida, formando parte de mi vida, incluyendote en mi vida sin dejar un pedacito sin tocar...
Suspiro, ahora me da sueño, me acurruco contra vos, fuerte, apretada, como si pudiera meterme en tu sangre, te abrazo, te respiro...parece que sí, que voy a dormir siesta al fin...pero te siento despierto, apretando el abrazo más fuerte...ya no tenes ganas de seguir durmiendo... cuando podes llenar todos los minutos de esta tarde con besos despiertos, besos con los ojos bien abiertos.


Si me das a elegir...me quedo contigo.

Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

1 comentario:

Unknown dijo...

Sin lugar a dudas cuando uno está enamorado sucede tal cual lo relatás en tú texto. Por cierto, escribís muy bien, tenés una prosa simple y directa, eso es bueno.

Saludos.

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.