viernes, 25 de agosto de 2017

Mugre.

De golpe sentí mucho asco, sentí el olor nauseabundo, grasoso, maloliente, dejado, indigente, me dio arcadas, quede como muerta, fulminada por un rayo, en el medio de la nada, mareada, sintiendo como el cuchillo me entraba por la espalda y la sangre viscosa se desparramaba a borbotones, manchando la blusa nueva, recién planchada y perfumada, pero y sin embargo, a pesar de todo, vomite todo el odio que me habían hecho beber, inyectado en las formas más metamorfoseadas, pero no dejaba de ser veneno, veneno, lo supe, lo sé, veneno de ese que es intomable pero sin embargo se deja correr, y sin embargo vomite, con asco, con placer, con amargura, con odio, con más odio, con asco, entrecortado con la risa, vaciando el estomago, vaciando lo que hace rato estaba vació y explote, pude volver a pararme derecha sin el encorvo del dolor de estomago lleno de piedras, lleno de asco...vomite mirando como el hilo de baba caía sobre el desguace oloroso, vomite hasta que sentí salir las tripas, vomite, vomite y erguida, derecha luego, plantada sobre mis pies firmes, camine, pegando un salto para no llevar ni una gota de esa podredumbre empobrecida, esa mugre roída, que olisqueaban las ratas, los perros, eso, eso justo que eras vos.

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  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.