martes, 13 de marzo de 2018
Nada. Escarbo en la tierra hasta que me duelen los dedos y las uñas. El suelo seco ya no se humedece ni se ablanda, ni con tu semen, ni nuestro sudor ni mis lágrimas. Sigo con premura, con hartazgo, con impaciencia. Me detengo. No me importa. No me importa me repito mientras mis dedos sangran. Terrones secos, manotazo de ahogado, salinas, desiertos. Nada y mas nada.
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S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.
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