lunes, 4 de noviembre de 2019

No sentir. Pincharse los dedos, quemarse con fósforos las yemas, cortarse al pasar, un tirón de pelo, los besos más mojados, el abrazo apretado y no sentir. Resguardarse del mundo, guardar el alma en un puño. No sentir, no sentir nada. No hay mayor plenitud, mayor resguardo y mayor muerte que vivir de esta manera.

No hay comentarios.:

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.