miércoles, 19 de julio de 2006

Mi gato



El dìa 28 de abril, cuando comenzaba el rally, estuve de parto, no porque yo estuviera dando a luz sino mi gata. Ese mismo dìa comprometi a todos los conocidos a tener gato ya que no sabia que hacer con los cinco que tuvo Manchita, el ùltimo no consiguio dueño y eso que lo ofreci por todos lados, incluso publique la foto en mi blog, pero nada.
Al final le pusimos nombre, Rally, (no fuimos muy originales) y el señor gato se quedo en casa. Hoy este señor anda en auto, se encapricha por dormir en los lugares que menos imaginamos, y a la mañana seguro que lo encuentro hecho un bollito al lado mìo. A veces nos peleamos para ver quien se adjudica su propiedad, pero el señor gato ha decidido que el no tiene dueño y elige al que primero le de comida, agua o le ofresca un mimo oportuno.
Me di cuenta de como conoce los estados de animo de lo que vivimos en la casa, como cuando llora hasta cansarte porque no te levantas para ir a trabajar, o como se desespera cuando llora el bebè, pero lo que màs me sorpendio fue cuando esta madrugada me desperte llorando por uno de esos sueños que suelen visitarme sin aviso y el señor vino corriendo roncando a darme su mejor mimo, y se quedo sentadito a mi lado esperando que me volviera a dormir. Y si lo reconozco va ha ser dificil dejarlo ir ahora que nos conoce tanto.



../..una puerta quedó entornada con dignidad para no ofender orgullos, y un rato después la mancha negra empezó a dibujar su espiral cautelosa sobre las baldosas rojas del líving, buscó una alfombrita cerca de la chimenea, y yo que leía a Paco Urondo escuché por ahí el primer mensaje de la alianza, un ronroneo confianzudo, entrega de cola estirada y sueño entre amigos. A los dos días me dejó que lo cepillara, a la semana le curé las mataduras con azufre y aceite; todo ese verano vino de mañana y de noche, jamás aceptó quedarse a dormir en la casa, qué te crees, y nosotros no insistimos porque ya pronto nos volveríamos a París y no podíamos llevarlo con nosotros, los gitanos y los traductores internacionales no tienen gatos, un gato es territorio fijo, límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es pausado como el de Matisse, gato de la pintura, jamás Jackson Pollock o Appel..//..

Julio Cortázar -La entrada en religión de Teodoro W. Adorno-

1 comentario:

Mr Montoto dijo...

Me encantan los gatos. El "Ven A Mi Amoroso Pecho" de Baudelaire es ilustrarivo.
Sol los automátas más encantadores que existen.

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.