martes, 13 de febrero de 2007

Capitulo 93

Pensaba que mi pròximo post seria sobre lo poco que me gusta Marguerite Yourcenar o lo poco que entiendo a Borges, pero no es asì porque no es cierto, pense que escribiria sobre el libro de Sabato o Goethe que me regalaron ayer, pero tampoco o quizas escribiria sobre el mal olor que despiden ciertas mentiras, lo poco que me gustan los malos juegos o la desilusiòn que provocan los malos jugadores...pero no, no tengo tiempo para eso, me resisto a tenerlo, vuelta de pàgina, the end ... soy como vivo, vivo como siento, y soy toda pasiòn, toda corazòn, todo cuerpo, toda cabeza, me gustan las tostadas bien hechas y la carne cocida. Este post es solamente sobre el capitulo 93 de Rayuela, que apenas El Gato me lo nombro fui a releerlo y la verdad tenes toda la razòn...solamente Cortàzar en la voz de mi amado Oliveira podrìa poner al descubierto, sacarse el corazòn del pecho y hablar de esta manera, solamente èl.

Capitulo 93- Rayuela


Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpinos.
Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas,amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdóname.
Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fíjate. Pero fíjate bien, porque no es gratuito.
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacas una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atas con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto. Pero estoy solo en mi pieza, caigo en artilugios de escriba, las perras negras se vengan como pueden, me mordisquean desde abajo de la mesa. ¿Se dice abajo o debajo? Lo mismo te muerden. ¿Por qué, por qué, pourquoi, why, warum, perché este horror a las perras negras? Miralas ahí en ese poema de Nashe, convertidas en abejas. Y ahí, en dosversos de Octavio Paz, muslos del sol, recintos del vera- (V no. Pero un mismo cuerpo de mujer es María y la Brin-villiers, los ojos que se nublan mirando un bello ocaso son la misma óptica que se regala con los retorcimientos de un ahorcado. Tengo miedo de ese proxenetismo, de tinta y de voces, mar de lenguas lamiendo el culo del mundo. Miel y leche hay debajo de tu lengua... Sí, pero también está dicho que las moscas muertas hacen heder el perfume del perfumista. En guerra con la palabra, en guerra, todo lo que sea necesario aunque haya que renunciar a la inteligencia, quedarse en el mero pedido de papas fritas y los telegramas Reuter, en las cartas de mi noble hermano y los diálogos del cine. Curioso, muy curioso que Puttenham sintiera las palabras como si fueran objetos, y hasta criaturas con vida propia. También a mí, a veces, me parece estar engendrando ríos de hormigas feroces que se comerán el mundo. Ah, si en el silencio empollara el Roe... Logos,faute ¿datante! Concebir una raza que se expresara por el dibujo, la danza, el macramé o una mímica abstracta. ¿Evitarían las connotaciones, raíz del engaño? Honneur des hommes, etc. Sí, pero un honor que se deshonra a cada frase, como un burdel de vírgenes si la cosa fuera posible.
Del amor a la filología, estás lucido, Horacio. La culpa la tiene Morelli que te obsesiona, su insensata tentativa te hace entrever una vuelta al paraíso perdido, pobre preadamita de snack-bar, de edad de oro envuelta en celofán. This is a plastic's age, man, a plastic's age. Olvidate de las perras. Raja, jauría, tenemos que pensar lo que se llama pensar, es decir sentir, situarse y confrontarse antes de permitir el paso de la más pequeña oración principal o subordinada. París es un centro, en-tendés, un mándala que hay que recorrer sin dialéctica, un laberinto donde las fórmulas pragmáticas no sirven Oí más que para perderse. Entonces un cogito que sea como respirar París, entrar en él dejándolo entrar, neuma y no logos. Argentino compadrón, desembarcando con la suficiencia de una cultura de tres por cinco, entendido en todo, al día en todo, con un buen gusto aceptable, la historia de la raza humana bien sabida, los períodos artísticos, el románico y el gótico, las corrientes filosóficas, las tensiones políticas, la Shell Mex, la acción y la reflexión, el compromiso y la libertad, Fiero della Fran-cesca y Antón Webern, la tecnología bien catalogada, Lettera 22, Fiat 1600, Juan XXIIL Qué bien, qué bien. Era una pequeña librería de la rué du Cherche-Midi, era un aire suave de pausados giros, era la tarde y la hora, era del año la estación florida, era el Verbo (en el principio), era un hombre que se creía un hombre. Qué burrada infinita, madre mía. Y ella salió de la librería (recién ahora me doy cuenta de que era como una metáfora, ella saliendo nada menos que de una librería) y cambiamos dos palabras y nos fuimos a tomar una copa de pelure d'oignon a un café de Sévres-Babylone (hablando de metáforas, yo delicada porcelana recién desembarcada, HANDEL WTTH CARE, y ella Babilonia, raíz de tiempo, cosa anterior, primeval being, terror y delicia de los comienzos, romanticismo de Átala pero con un tigre auténtico esperando detrás del árbol). Y así Sévres se fue con Babylone a tomar un vaso de pelure d'oignon, nos mirábamos y yo creo que ya empezábamos a desearnos (pero eso fue más tarde, en la rué Réaumur) y sobrevino un diálogo memorable, absolutamente recubierto de malentendidos, de desajustes que se resolvían en vagos silencios, hasta que las manos empezaron a tallar, era dulce acariciarse las manos mirándose y sonriendo, encendíamos los Gauloises el uno en el pucho del otro, nos frotábamos con los ojos, estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza, París danzaba afuera esperándonos, apenas habíamos desembarcado, apenas vivíamos, todo estaba ahí sin nombre y sin historia (sobre todo para Babylone, y el pobre Sévres hacía un enorme esfuerzo, fascinado por esa manera Babylone de mirar lo gótico sin ponerle etiquetas, de andar por las orillas del río sin ver remontar los drakens normandos). Al despedirnos éramos como dos chicos que se han hecho estrepitosamente amigos en una fiesta de cumpleaños y se siguen mirando mientras los padres los tiran de la mano y los arrastran, y es un dolor dulce y una esperanza, y se sabe que uno se llama Tony y la otra Lu-lú, y basta para que el corazón sea como una frutilla, y... Horacio, Horacio.
Merde, alors. ¿Por qué no? Hablo de entonces, de Sévres-Babylone, no de este balance elegiaco en que ya sabemos que el juego está jugado.


5 comentarios:

Uninvited dijo...

Merde! Merde! Merde!!
Ahora recuerdo.
Cada vez que leo a Cortazar no puedo leer nada más por mucho, mucho tiempo. Ni hablar de escribir. Me dan vergüenza las torpes manos intentando transcribir la torpe cabeza.

Ahora recuerdo por qué trato de no leer a Cortazar.

Resta mandarle un beso, estimada pariente. Gud bai

Noelia dijo...

No quiero que te pase eso...espero que despuès de leerlo te den màs ganas de escribir y vuelvas a compartirlo porque sabes cuanto me gusta...Cortàzar puede originar esos sentimientos, pero eso es justamente lo que hace dar por cierto el corazòn que poseemos...

Besos primo...

Anónimo dijo...

El pasaje, cito: "A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos..." es largamente mi preferido. lo tengo escrito en cuanta habitación voy empapelando.

Gaby dijo...

Ja! Yo también fui a buscar ese capítulo!!!

Noelia dijo...

Mondo: No podrìa decir que parte es mi favorita, porque es el libro completo, pero si tuviera que decidir hoy serìa la final...

La cigarra: otra casualidad y van...

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.