Si no tuviera fe seguramente no me pasarían las cosas que me pasan o directamente si alguien me las contara no las creería...ayer recibí un llamado de alguien que estaba preocupado por mí, casi no nos conocemos, hemos hablado pocas veces, por lo que su preocupación es más bien por comentarios de gente que si me conoce, sabe que estoy pasando más malas de las que se saben, sabe que mis problemas son multiplicados, sabe la verdad que no muchos saben.Me habla de su necesidad de hacerme saber que quiere ayudarme, aunque sea escucharme si eso me sirve, ante mi sorpresa porque la verdad no quiero creer más en nadie, por lo menos por un tiempo hasta que logre sacarme este descreimiento inmediato que tengo.
Quedamos en vernos a las 19 horas y eso hicimos...después de hablar casi una hora y media, casi sin conocernos...me pregunta: ¿tenés fé?(si alguien que no conozco me preguntará eso a mi vez me preguntaría si es evangelico en proceso de convertir a otros) (si no tuviera a mi hijo y a mi fe dificilmente caminaría por caminos encendidos, dificilmente aguantaría estocadas, heridas, dificilmente podría cocerme yo misma, renacer una y otra vez).
Le habló de mi fé, le hablo del Padre Pío en quien creo más y a quien le pido todos los milagros posibles (cuando llegue al cielo, si llego, va a tener una lista larga para hacerme recordar)
Me dice: espera.
Me cuenta de el rosario que encontró en la calle, que lo encontró a el, que lleva puesto en su cuello y de su bolsillo saca una bolsita roja con otro rosario; la figura del medio lleva la imagen del Padre Pío.
Me cuenta de el rosario que encontró en la calle, que lo encontró a el, que lleva puesto en su cuello y de su bolsillo saca una bolsita roja con otro rosario; la figura del medio lleva la imagen del Padre Pío.
-Sabía que en algún momento iba a darle este rosario a alguien que lo necesitara, jamás imagine que fuera a vos, Dios tiene estás maneras misteriosas de actuar...
Presiono fuerte mis dedos contra la bolsita, no puedo menos que sentir como una lágrima caprichosa corre justo por donde no quiero, no tengo ganas de llorar pero no puedo menos que pensar en las formas misteriosas de ciertas cosas...
Nos despedimos, como si este encuentro en medio del caos nos hubiera traído luz a los dos a pesar de casi no saber nada del otro,pero mucho más que lo necesario, mucho más de lo que precisa saberse...
Mientras subo el cierre de mi campera y camino buscando un taxi que me traiga otra vez a donde debo estar, me siento más aliviada, el rosario está en mi bolsillo, la fé intacta y sí...existen los ángeles, esos de carne y hueso que sin querer o queriendo, se nos cruzan en el camino, que nos muestran una luz y nos hacen saber que la fé es aquello, eso, lo último que debemos perder...
PD: No pude menos que mientras volvía mirando como Córdoba se sumia en el frío tararear esta canción...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario