sábado, 9 de junio de 2018
Simple. Si no arde no es. Si no desespera no hay que esperar. Si no quema no hay que echar más solvente. Si no hace respirar no hay que gastar más chimangos. Mi viejo siempre dijo: ¿cómo no compré un litro de querosen?. Yo quizás hubiera comprado la gasolinera entera...pero siempre he tomado el lado de los perdedores, de los dolientes, de los gastados, de los que sienten y arden, de los ángeles caídos, los del lado oscuro. Siempre. No espero más recompensa que está, la del pecho abierto prendido fuego, las venas chorreando, la de ir viva por la vida...viva, mi vida.
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S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.
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