En el dìa de ayer termine de leer el libro que me prestaron y no podìa dejar de compartir la sorpresa que me encontrè cuando casi lo terminaba. Cuando era una niñita y mi hermana de la cual ya he hablado, aprendia a tocar la guitarra, me cantaba una melodìa tomada de Baglietto que me encantaba porque yo podìa imaginarme todo un cuento completo: el gigante de ojos azules. En la pàgina nº 37 de dicho libro me entero que la poesìa es de Nazim Hikmet, poeta turco, me sorprendiò y me trajo todos los olores que pensè no recordar, incluso el de la guitarra de madera. No puedo menos que postear la poesìa y dejar reflotar lo que siento.
Juan Carlos Baglietto- El gigante de ojos azules.
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El gigante de ojos azules
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
cuyo sueño era una casita
pequeña, como para ella,
que tuviera al frente un jardìn
con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante.
Su mano, a grandes obras hecha,
mal podìa construir los muros
ni usar el timbre de la puerta
de una casita con jardìn
de temblorosas madreselvas.
El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
que pronto se cansò, mimosa,
de tan desmesurada empresa
que no concluìa en un jardìn
con temblorosas madreselvas.
Adiòs, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
del brazo de un enano rico
penetrò en la casa pequeña
que tenìa al frente un jardìn
con temblorosas madreselvas.
El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñeca
que al frente tienen un jardìn
con temblorosas madreselvas.
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El gigante de ojos azules
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
cuyo sueño era una casita
pequeña, como para ella,
que tuviera al frente un jardìn
con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante.
Su mano, a grandes obras hecha,
mal podìa construir los muros
ni usar el timbre de la puerta
de una casita con jardìn
de temblorosas madreselvas.
El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
que pronto se cansò, mimosa,
de tan desmesurada empresa
que no concluìa en un jardìn
con temblorosas madreselvas.
Adiòs, ojos azules, dijo.
Y, con graciosa voltereta,
del brazo de un enano rico
penetrò en la casa pequeña
que tenìa al frente un jardìn
con temblorosas madreselvas.
El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben ni siquiera muertos
en esas casas de muñeca
que al frente tienen un jardìn
con temblorosas madreselvas.
6 comentarios:
Si habré cantada "desentonadamente" esa canción...Es muy linda...más allá de lo ingenua que pueda parecer.
Gracias por recordarla!!
Besazos bien cordobeses
Todos cantamos esa canción muchas veces, que buen recuerdo
Nuestros brazos son ramas que se cargan de frutas
y que nuestro enemigo sacude día y noche, golpeándonos
y para despojarnos más facilmente, más tranquilamente,
ya no encadena más, querida, nuestros pies
sino la raíz misma de nuestro pensamiento.
Este poema de Nazim Hikmet, fue escrito en una cárcel turca, donde pasó 18 años por el solo hecho de ser comunista. Comparto contigo, a mi también Hazim me hace rescatar olores que tenía olvidados. Me alegra mucho que hayas estado de visita en el blog y mucho más me alegró lo que me dijiste. Seguí siendo así. Desde Denia un beso grande.
yo nunca la escuché, pero me dejó pensando en el dolor que deja lo que deseamos y no se realiza...
Gaby:Tiene una dulzura que me conmueve, me alegra que te haya gustado.
Besos.
Bartender: Me alegro que le haya gustado el recuerdo.
El gato: no puedo decirte lo que me gusta tu blog,por eso paso todos los dias, todo lo que escribis son cosas desconocidas para mì, y me encantan.Gracias por el poema, no lo habìa leìdo.
Besos.
Digler: Conosco el dolor de desear algo y no poder tenerlo, a veces duele tanto que hay que agarrarse el pecho..
Y me/nos alegramos y agradecemos por compartir con nosotros esto.
Saludos :)!
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