lunes, 20 de agosto de 2007

Ivan Noble.

La primera vez que escuche de Iván Noble fue por el 97 cuando formaba parte de Los Caballeros de la Quema y alguien me regalo un cassette con la canción cantada hasta el cansancio Avanti Morocha. Hace unas semanas mi hermana a quien le encanta, me dió como regalo adelantado de cumpleaños las entradas para ir a verlo; no sabía que ibamos a estar en la fila 2.
El teatro Real estaba lleno a pesar del frío que esa noche se sintió más que otras. Más allá de la voz ronca, la copa de vino en la mano, lo aporteñado de su voz, lo lindo que es (es cierto...)y sus rulos, las letras de las canciones tienen mucho de cruda realidad, sencillez, buenas metáforas y mucho desamor. Bien dijo el que del amor al odio hay un solo paso, se reconoció machista absoluto y a pesar de los gritos de las chicas: Te amo, a lo que contesto: eso porque no te despertas conmigo un martes.

Canto mucho, canto todo, lo nuevo, lo viejo, (menos avanti morocha). El recital termino un cuarto antes de las doce. Mientras llegábamos al Ruedo tararee bajito la canción que sigue a continuación.

Decime que anoche nunca existió.

Me despierto y no tengo cabeza
Siento pasos dentro del colchón
En el techo hay un nido de ratas
Tengo un brazo de cada color

Mi mascota me mira de reojo
Me pesa el alma como un jabalí
El espejo me mira y me aplaude
La botella dice, “yo no fui”...

Mientras tanto vos, seguís dormida
y yo apenas me acuerdo quién sos
Otra vez me olvidé de sacar la basura
del baldío de mi corazón...

Decíme que no
Decíme que anoche nunca existió...

La mañana entra como una bruja
en la escoba de un pálido sol
El florero se lava los dientes
Mi pijama tiene sarampión

Y se escucha el primer alboroto,
porteros baldeando al compás de la diez
La ciudad y su impávido show
de mamíferos tristes en marcha otra vez

Mientras tanto vos hablás en sueños
yo me encierro en el baño a fumar
Otra vez me olvidé de cambiar los pañales
del desastre de mi soledad...

Decíme que no
Decíme que anoche nunca existió...
Decime que anoche nunca existio

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  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.