
¿Qué mujer se resistiría a suspirar ante semejante declaración?...¿Quién puede negarse al amor, cerrar los ojos y las puertas del corazón?...
"Estás loco de amor (...) En este mundo no hay
ningún problema grande que no sea un problema de
amor. Te sentirás como un perro, pasarás la noche
retorciéndote en tu cama con el vientre lleno de
espuma, y cuando más desees morir, más vivo te
sentirás".
La abuela desalmada de "Eréndira" a Ulises, prometido de su nieta, en
la novela de Gabriel García Márquez
Harto de desatinar y desconfiando de Cupido
opté por adentrarme en los pormenores
físico-químicos de ese arcano
imprescindible y demoledor
que, de tanto en tanto,
hace cosquilla en la panza,
moja las manos y ancla en el replay
de las múltiples ocasiones
en que insinuás buscar mi compañía.
Ese tormento que nos devana el seso
en pos de dar con la flor que mejor huele
o la música que más embruja.
Incontables definiciones trae la ciencia
para desovillar la madeja de un "te quiero":
"Impulso primitivo basado
-como el hambre-
en lo biológico"; dice.
"Alienación temporal"; agrega.
"Estado de estrés que
-como Jano, el dios bifronte-
ora nos da placer, ora nos causa dolor".
"Un sentimiento complejo que involucra
componentes eróticos,
cognitivos,
emocionales,
y de comportamiento"; concluye
(y siempre suena incompleto).
Cinco mil entrevistas
a hombres y mujeres
de treinta y siete culturas diferentes
se empeñan en cantarle "piedra libre"
a ese maravilloso intruso que llega sin permiso,
aumenta la energía,
resta sueño y apetito,
nos concentra excluyentemente en alguien,
y -el día menos pensado-
se marcha sin siquiera
dejar una notita.
Se refugia -dicen-
entre seis y veinte partes de nuestra materia gris,
próximas a los centros de estimulación sexual,
y tiene la impagable capacidad -cuando reina-
de hacer retroceder a la tristeza.
En fin, que solemos elegir la buena gente
que nos invita a bailar
y no se rinde ante el primer no.
Pero salud y pasión
no se llevan de maravillas:
Sostienen también los sabios
que hay sicosis obsesivas
que comparten
la escasez de serotonina
(por eso es más recomendable
aceptar algún presente
que la frase "me volvés loco...").
Dicen más,
estos señores:
Que un amor,
cuando es completo,
comienza con la lujuria,
hija de la testosterona;
sigue con esa atracción individualizada que estimulan
dopamina y norepinefrina;
y culmina con el enlace en el que rigen
ocitocina y vasopresina.
Yo lo recuerdo bien porque,
en el primer estadío
se me descubre preocupado
porque la mirada que clavo en unos ojos
no se derrumbe hacia el escote...
"Los hombres
-rematan los especialistas-
se enamoran más fácilmente
porque son más visuales".
Si es así
-ahora que soy erudito-
puedo decir que te tengo malas noticias...
Porque lo cierto es que toda
esta pérdida de tiempo no ha logrado distraerme
de que no estás en mi bandeja de entrada
y tampoco me has llamado.
Es hora de concluir entonces,
buscarte adonde sea,
y tentar suerte a tu lado.
1 comentario:
Diálogo:
-¿Tenés idea de todo lo que tiene que suceder en el universo para que dos personas se conozcan y enamoren?...
- No, no la tengo...
- Simplemente millones de operaciones matemáticas del tan exacto Cosmos.
- Ufff... increible. ¡Tenés razón!
- Sí, y a eso sumale que si aquel día el no leía lo que vos sentias y se acostaba a dormir los cálculos matemáticos... fallaban...
Actores: ficticios...
Autor del dialogo: real...
Saludos y te felicito por la nueva casa y no estar yo nominado...
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