Si algo pone con gusto agridulce gris mi corazón por estos dias es la próxima partida hacia la Madre Patria con fecha incierta de vuelta de mi hermana Sandrita. Hace más de un año que viene planificando este viaje, ya tiene preparada todas sus cosas, lugar donde va a vivir, becas a conseguir, alegria de sobra acumulada, ganas, ciudadania en la mano y un certificado del curso de catalan que realizo.Amo a mi hermana y gran parte de lo que sé, del amor a la pintura, a los libros, al arte se lo debo; porque me llevaba a los museos con apenas cuatro años, porque me llevaba a noches de trovadores donde ella cantaba con la misma edad, abrazaba una guitarra para hacerme dormir y en este último tiempo más he sentido su compañia y su presencia, más me he acostumbrado a que su presencia sea constante, necesaria y buena.
Cuando nos vemos tratamos de no hablar mucho sobre el viaje, de la fecha de regreso más que incierta; prefiere preguntarme si voy a ir, todo lo que podriamos hacer juntas en España, va a estar tan cerca de Paris, todas las fotos que vamos a sacarnos juntas...
Entonces ahí trato de pasar rápido la lagrima que se me atora en la garganta y ayudarla a embalar todo lo que tiene que dejar guardado...
Pero hoy no pude...un camión de mudanza me deja lo que más ama para que yo sea su guardiana (hasta que vuelva, hasta que pueda buscarlos...): sus libros y sus cuadros (lo que para nosotras vale más que todo el oro en este mundo.) Entonces trato de buscarles el lugar en mi casa y los recuerdos se amontonan apresurados, mi garganta no es tan clara ahora, de cualquier forma estoy sola y puede sentarme tranquila a dejar rodar a esas traidoras.
Sandrita: Mi deseo es que seas la mujer más feliz en este mundo, porque te lo mereces, porque debe ser así y porque quien va tras los sueños no puede obtener menos.
PD: La foto es viejita, la nena sin dientes soy yo y por supuesto mi hermana es quien me abraza.

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