Antes de partir hace unas semanas a la madre patria, Sandrita, me regalo un cuaderno de Mafalda tapas duras: así esta tu vida, escribila bien, como mereces, escribila como quieras, pero no dejes de escribir.Sé que se referia a mil cosas, se que hablaba de presentes y comienzos, que hablaba de tomar las riendas de la vida, de los corazones desbocados y del presente, del maravilloso presente (no hay nada más maravilloso que el hoy. No hay nada más que el hoy, ahora, ya).
Desde que tengo mi cuaderno nuevo no he dejado de escribir, a puño y letra, prolijo, mayuscula, minuscula, improlijo, rayado, con comentarios al margen, tachado y mil formas más: la inspiración volvió, mi corazón late otra vez, la cabeza se llena de pensamientos y ganas, el cuerpo dibuja mariposas: soy feliz, me lo permito, en la paz, en la tranquilidad,en esta soledad decidida,elegida y respetada por primera vez en mucho tiempo, en la seguridad, en esas pequeñas cosas que me llenan el alma, me despiertan los sentidos y me llenan, si que me llenan.
Y entonces pasa el tiempo, se está terminando este verano tan repleto al que sobrevivi en pie, tomando todo el sol que encontre, dejando que ese calor ingrese en mi y que dure hasta el próximo verano, que me mantenga calentita todo el otoño-invierno; al menos hasta que llegue la primavera, al menos.
Pd: Este blog sigue en la espera- busqueda de Luciano Castro (que se entienda Luciano Castro en persona) sino será mi deseo de cumpleaños, Navidad o de Reyes también. (A caprichosa nadie, pero nadie me gana.)
1 comentario:
Escribir en un cuaderno los pensamientos, las vivencias o nuestras ficciones siempre son pincelazos de nuestra propia conciencia, y por ende es una manera más de expresar nuestra vida.
Saludos.
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