miércoles, 20 de mayo de 2009

Lovercraft, Yngwie y Los Infernales de Güemes.

El frío todavía me quede entre la piel y los huesos. Amo el frío, lo disfruto.
La primera vez que supe de Lovercraft fue por un insistente grafitti en una esquina de mi ciudad, aunque no quisiera leerlo ahí estaba.
Alguna vez comprè una Sudestada en la que venía un artículo y mi curiosidad creció. Cuando conocí a Yngwie (quien quiere conocerlo debe buscarlo, no me animo a poner palabras para describirlo, casi intocable.) dedicaba su disco a aquel escritor que me perseguía pero que desconocía.
Aunque busque y busque no pude darme con un libro en particular, con un título en especial...ese era el libro que quería leer.
Hoy en un lugar más que significativo (Los Infernales de Güemes) alguien me regalo ese libro: El color que cayó del cielo de Howard Phillips Lovecraft casi una paradoja de nombres...lo abraze como quien abraza un tesoro. Ahí mismo con el alma calentita leí la nota preliminar de Elvio E. Gandolfo y mi alma se explayó más por poder compartirla.

Mientras volvía en un remis (los taxis en esta ciudad están negados) abrazaba mi libro (ahora en mis manos: mío) el frío me helaba el cuerpo, la sangre corría pesada casi coagulada, el fuego ardía, mi cabeza pensaba afiebrada no hay nada más disfrutable que los infiernos personales desatados por dentros compartidos, que los fuegos abrazadores a los que no hacemos más que seguirles tirando nafta para provocar más fuego...no hay nada más placentero que quemarse por fuera y por dentro.


Gracias.



3 comentarios:

Unknown dijo...

Creo que el título original es "El Color Surgido del Espacio" de LoverCraft. Está digitalmente en la web, aunque ya lo tenés.

Saludos.

Noelia dijo...

No lo sabía; gracias...la verdad estoy encantada con mi libro...ya lo leí. Estoy en busca de más....


¿pseudónimo? ¿alguien que conozco quizás?



Saludos.

Unknown dijo...

Sí, es un libro corto.

Sí, pseudónimo.

Quizás.

Saludos.


p.d.: somos pocos y nos conocemos mucho ;)

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.