martes, 10 de noviembre de 2020

El extrañante - Gabo Ferro.

Los tigres andan sueltos en pliegues y en abrigo

La abeja reina sirve en la aguja del pino

Golpeaste tanto el suelo, que salieron a abrirte

y te tragó la tierra de un solo gesto simple

Entonces tragué espejos para hacer laberintos

para hacer infinitos de cosas buenas y malas

Vi rostros, cuerpos, fantasmas duros, alegres y tristes

vi cosas que no te cuento porque no pueden decirse

No me importa lo que viste; me importa lo que vi yo

Tanto confiar en tu voz me dejo en esta angostura

sin flor y sin hermosura, puro filo y en barranca

de una eternidad que espanta la calma de un mar feroz

A orillas de la manzana solo queda dar el salto

¿Cómo puede costar tanto lo que da felicidad?

¿Será el miedo a perder algo? ¿A romperse? ¿O a quebrarse?

Quien no para de guardarse es a quien le va a faltar

No veré desolación donde solo hay soledad

ni viento ni un huracán donde haya un soplo desnudo

ni cosmos ni tres mil mundos donde supimos estar

voy a volver a mirar y a aprender a andar fecundo

Es que no fuimos dos cuerpos; es que fuimos otro mundo

un universo profundo entre cosas cotidianas

que no son buenas ni malas mientras vayan orbitando

pero un veneno aguardando cuando no se mueven más.




No hay comentarios.:

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.