

El otro dìa escuche casi como sin querer una canciòn de Joaquìn Sabina que me encanto, y al ratito nomàs encuentro por cosas del azar y sin querer el motivo que lo llevo a escribirla en una revista vieja que tenìa guardada. Cuenta que estando Sabina de visita por Mèxico, recibiò la carta del subcomandante Marcos, lo que sigue es un fragmento de la misma:
"Don Sabina-empieza- yo sè que le parecerà extraño que le escriba, pero resulta que me duela la muela y segùn acabo de leer, usted camina por estas tierras(...) bien, resulta que cuando yo pasaba por esa etapa difìcil en que uno descubre que ya no es màs un niño y tampoco alcanza a ser un hombre, conocì a un viejo que, sin que se lo pidiera, decidiò darme un consejo sobre esos seres incomprensibles pero tan amables que eran, y son las mujeres".
"Mira muchacho,me dijo,la vida de un hombre no es màs que la bùsqueda de una mujer. Fijate que digo una mujer y no cualquier mujer. Y una mujer, muchacho, me estoy refiriendo a una de ùnica. El problema està en que el hombre siempre queda con la duda de si la mujer que encontrò, si es que encuentra alguna, es esa una mujer que buscaba. Yo ya estoy viejo y he descubierto una fòrmula infalible para saber si la mujer que uno encontrò es la una mujer que estaba uno buscando..."(...) El viejo carraspeò y me confiò:"Si tu le dices a una mujer que te duele una muela y ella, en lugar de mandarte al dentista o darte un analgèsico, te abraza y deja que recuestes la mejilla en sus pechos, entonces, muchacho, esa mujer es la una mujer que andabas buscando..."
Artista: Joaquín Sabina
Album: Dímelo en la calle
Canción: Como un dolor de muelas
Como si llegaran a buen puerto mis ansias, como si hubiera donde hacerse fuerte, como si hubiera por fin destino para mis pasos, como si encontrara mi verdad primera, como traerse al hoy cada mañana,como un suspiro profundo y quedo, como un dolor de muelas aliviado, como lo imposible por fin hecho, como si alguien de veras me quisiera, como si al fin un buen poema me saliera...una oración. Como si la arena cantara en el desierto los cantos de sirena del mar Muerto, como si para crecer sobraran las escaleras, como si escribiera un ciego un libro abierto. Ven a poblar el zócalo de ojos, siembra de migas de pan calientemis canas de alcanfor adolescente. Ponle al sordo voz y alas al cojo, bendice nuestro arroz, nuestro minuto, como si no fuéramos cómplices del luto...del corazón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario