lunes, 12 de noviembre de 2007

Tango. La estela de tu perfume.

Pensó, dudo mucho antes de aceptar. Si no iba se quedaba con la intriga y si aceptaba; como manejar la situación antes que la misma la manejara a ella. Pero después de lo pasado no podía no dar la cara o salir huyendo: listo, voy. Con un montón de gente era fácil salir si le faltaba el aire, el corazón estaba apurado o simplemente quería salir de la situación en forma rápida, cómoda y limpia.
Todo su cuerpo era gelatina, el corazón desbocado, el pulso se volvía denso y parecía que todo el mundo lo supiera al verla.
El con suma tranquilidad vino a buscarla era como un gato esperando al ratón, tenía tiempo, el arte, la magia, la calma y la presunción de quien da el primer paso en el juego como si ya supiera que tiene la partida ganada. La seducción era mutua : mirarse sin verse, tocarse sin ni siquiera acercarse, desearse de manera tan evidente sin ni siquiera rozarse.
Estar junto a el era la tortura, era como estar sentada sobre espinas, todo el era calor, toda ella impaciencia, ambos lo sabían, no hacia falta hablar. Primera señal de alarma sentir esos celos que pellizcan y duelen sin ni siquiera tener explicación; pero era evidente que era parte del juego; el ni siquiera se había alejado, no tenía interés, era demasiado conciente de toda ella, de todo lo que pasaba entre ellos dos y disfrutaba con sumo placer las enrojecidas mejillas de ella, toda una miel deliciosa se expandía en el.
Ninguno sabía bailar pero no iban a negarse el placer de abrazarse, de sentirse, de agarrarse, de tocarse, de olerse, de buscarse, era más que una necesidad, la necesidad de reconocerse, de conocerse.

Era apoyar su boca en el pelo de ella,era acariciarle la espalda, era sentir la presión sobre el pecho, el abrazo apretado, la distancias de sus bocas, el calor de los cuerpos apretados, la seguridad de el, el temblor de ella, el hambre y las ganas de los dos, la conciencia de lo que estaba pasando y el juego que empezaba entre ambos.

Ni siquiera se enteraron de la música que los rodeaba y nadie supo en realidad que había pasado, del mareo de ella, del brillo de los ojos de el, de las manos entrelazadas debajo de la mesa, de los latidos apresurados de ambos, de que ella aspiro el aroma a cigarrillos y el perfume de el de su saco, del insomnio de el pensando en ambos, de lo que sin darse cuenta estaban comenzando tan solo con bailar un tango.



...La senda de tu perfume...es lo que sigo.
Perfume -Bajofondo tango club

3 comentarios:

Unknown dijo...

Me gustó este post. Me gusta mucho el tango, desde chico cuando mi padre ponía la vieja radio portatil Spica en el patio de mi casa y lo escuchaba cantar y tarear los tangos. Creo que fue transmisión por ADN.-
El tango tiene ese aire sensual y romanticón que atrae a ambas personas y a la vez hace vulnerable al macho y poderosa a la hembra.-
A veces mientras camino con mi reproductor de música enchufado en mis orejas por la calle escucho tango... me gusta mucho Gotan Project.-
Lindo post nena.

Saludos.-

Anónimo dijo...

Que post! ¿Estás muy inspirada o me parece?.
Noto que faltan algunos detalles menores en el relato pero es mejor dejarlos en la oscuridad nomás...


PD: Hugo Boss por las dudas necesites el dato.


Besos. Miles.

Noelia dijo...

Miguel: gracias, estaba muy inspirada para escribir. Es así; debe venir en el adn porque mis viejos son tangueros de esos bien arrabaleros y crecí en una casa donde se cantaba y se bailaba aún se hace. Creo que el tango hace vulnerable a los que lo que lo bailan, es muy sensual; se siente en la sangre. Coincidencia también.


Gracias nene...


besos.



Guille: Como dije estoy inspirada...hay detalles que se guardan para que contarlos?...



PD: Lo sé...me parece sentirlo..

besotes con música.

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.