viernes, 12 de mayo de 2017

Ardimos.

Entonces me subo a un taxi, salgo a buscarte, no me importan las excusas, solo quiero verte. Antes de golpear la puerta sabes que soy yo, me esperas. No nos importa mucho más, no tengo ganas de pensar; solo me interesa tener sexo, besarte hasta que duela, revolcarnos en tu colchón, quizas gritarnos un poco. Tenemos sexo de una manera violenta...eso es bueno.
Logro sacarme en los quejidos todo lo que me inunda, solo mentiras, mentiras, más mentiras, de esas mentiras que hacen mierda. No te importa mucho, me conoces demasiado y en este momento solo queres disfrutarme.
Mientras terminamos, acomodamos la respiración, me abrazas fuerte, no puedo evitar decirte la verdad.
Me puteas, tratas de pegarme; que otra cosa podes hacer, después el mismo dolor te excita, volvemos al colchón, cigarillos dormidos en la cama, la ropa en el piso, vino tinto en el vaso...

Nene, el amor no es cosa fácil...es tiempo que nos demos cuenta.

Al menos hoy yo mate a Cupido de un balazo, deberías hacer lo mismo.



Nena, vení que te explico

Ella sabe que el amor es difícil.
Pero como no es ninguna boluda
también intuye que a todos nos toca alguna vez
un temblor debajo de la luna,
ciertos e inevitables rayos sobre el asfalto.
Ella lo sabe (claro que sí).
O quizá sienta o esté convencida
de que no puede respirar dormir
cuando yo estoy a su lado,
que la matan mis abrazos,
mis pestañas, mis ojos en punta.
Ahora que la noche es todos contra todos
y llueven navajas y resaca
sobre la sala de guardia,
pienso en aquellos que me conocen,
es decir los amigos,
el diván de los viernes,
las mujeres (no muchas).
Ellos podrán hablar de mis falsos hallazgos,
de mis históricas arritmias,
de mis agobiantes repeticiones.
Y dále.
Ya que estamos que también cuenten mis cagadas,
la música dispersa de mis canciones,
mis peleas a muerte con el tiempo,
el olor de esa piel que me conmueve.
Para ser más claro, señores
aprovechemos ahora que estoy desnudo
y siento un cuchillo,
un sol,
un chamamé
que penetra en mi garganta,
en los callejones de mi basura,
en mi goce de dragón,
en el flamenco de mis manos recitando
la gran catástrofe de mi alma.
No tengo dudas.
Ella que es mujer y vocera de todos los dioses,
algún día me dirá que el amor es difícil.
Alberto Migré me guiña un ojo
y sigue escribiendo la mejor de sus novelas.
Entonces -digo -,
me pararé frente a ella y
(por favor no lo comenten)
seguro habrá fiesta en el 5º piso.
Humedad, sexo y luna.
En ese orden. Tal vez.

No hay comentarios.:

  S O B R E V I V I R É Entre tantos fantasmas que tengo sobre mi, en mi, me sostienen para no caer de rodillas y aflojar.