Aunque este post tremendo (tremendo escrito y agradecido por cierto) ya estaba terminado quería agregar que aunque anoche pensaba estar en el cine a alguien se le ocurrió contarme mientras fumaba a lo loco, las peores verdades que me negaba a ver casi en tono de secreto complot.
Porque ese alguien vive en un 5º piso y quizás tenga mejor vista que yo, quizás tenga alas para volar más alto, quizás me quiera más de lo que se pueda saber.
Y aunque me negaba a creer supe que no era mentira, la mentira solo había sido yo, todo el tiempo, mentira patética absoluta.
Mientras te esmerabas en hacerme saber que todo iba a estar mejor, yo no supe si enojarme o darte las gracias.
Salí, como entre, pasmada, casi muerta, es verdad, ni siquiera mire los libros nuevos, solo quería salir.
Hoy espere confirmar que estaba equivocada pero más comprobé a medida que pasaba el tiempo que era verdad. Ahora me siento muerta y con menos, no importa lo que me digas, no importa que te sientas tan bien por habérmelo hecho saber, por salvarme, para darme la vida y quitarme un peso y que al enviar el sms te diga: si es verdad,tenías razón.
Ya no importa; tengo todo un finde afuera para rearmarme de la mierda absoluta, de esa que nadie merece (o quizás sí) tengo toda la vida para doblegarme a los sueños de otro, que se hagan realidad, ya no voy a cuidarme que no se hagan ciertos, ya no voy a cuidarme de nada. Que quede claro, todo eso hoy, mañana es otro día y he vivido muchas muertes para temerle a una más.
Y la verdad entre el alivio y la presión...me quedo con la nada...ya no me importa. Amnesia total.
Ella sabe que el amor es difícil.
Pero como no es ninguna boluda
también intuye que a todos nos toca alguna vez
un temblor debajo de la luna,
ciertos e inevitables rayos sobre el asfalto.
Ella lo sabe (claro que sí).
Y tal vez por eso hoy esté algo triste
O quizá sienta o esté convencida
de que no puede respirar dormir
cuando yo estoy a su lado,
que la matan mis abrazos,
mis pestañas, mis ojos en punta.
Ahora que la noche es todos contra todos
y llueven navajas y resaca
sobre la sala de guardia,
pienso en aquellos que me conocen,
es decir los amigos,
el diván de los viernes,
las mujeres (no muchas).
Ellos podrán hablar de mis falsos hallazgos,
de mis históricas arritmias,
de mis agobiantes repeticiones.
Y dale.
Ya que estamos que también cuenten mis cagadas,
la música dispersa de mis canciones,
mis peleas a muerte con el tiempo,
el olor de esa piel que me conmueve.
Para ser más claro, señores
aprovechemos ahora que estoy desnudo
y siento un cuchillo,
un sol,
que penetra en mi garganta,
en los callejones de mi basura,
en mi goce de dragón,
en el flamenco de mis manos recitando
la gran catástrofe de mi alma.
No tengo dudas.
Ella que es mujer, tremenda mujer y vocera de todos los dioses,
algún día me dirá que el amor es difícil
Alberto Migré me guiña un ojo
y sigue escribiendo la mejor de sus novelas.
Entonces -digo -,
me pararé frente a ella y
(por favor no lo comenten)
seguro habrá fiesta en Córdoba.
Humedad, sexo y luna.
En ese orden. Tal vez.
Porque ese alguien vive en un 5º piso y quizás tenga mejor vista que yo, quizás tenga alas para volar más alto, quizás me quiera más de lo que se pueda saber.
Y aunque me negaba a creer supe que no era mentira, la mentira solo había sido yo, todo el tiempo, mentira patética absoluta.
Mientras te esmerabas en hacerme saber que todo iba a estar mejor, yo no supe si enojarme o darte las gracias.
Salí, como entre, pasmada, casi muerta, es verdad, ni siquiera mire los libros nuevos, solo quería salir.
Hoy espere confirmar que estaba equivocada pero más comprobé a medida que pasaba el tiempo que era verdad. Ahora me siento muerta y con menos, no importa lo que me digas, no importa que te sientas tan bien por habérmelo hecho saber, por salvarme, para darme la vida y quitarme un peso y que al enviar el sms te diga: si es verdad,tenías razón.
Ya no importa; tengo todo un finde afuera para rearmarme de la mierda absoluta, de esa que nadie merece (o quizás sí) tengo toda la vida para doblegarme a los sueños de otro, que se hagan realidad, ya no voy a cuidarme que no se hagan ciertos, ya no voy a cuidarme de nada. Que quede claro, todo eso hoy, mañana es otro día y he vivido muchas muertes para temerle a una más.
Y la verdad entre el alivio y la presión...me quedo con la nada...ya no me importa. Amnesia total.
Ella sabe que el amor es difícil.
Pero como no es ninguna boluda
también intuye que a todos nos toca alguna vez
un temblor debajo de la luna,
ciertos e inevitables rayos sobre el asfalto.
Ella lo sabe (claro que sí).
Y tal vez por eso hoy esté algo triste
O quizá sienta o esté convencida
de que no puede respirar dormir
cuando yo estoy a su lado,
que la matan mis abrazos,
mis pestañas, mis ojos en punta.
Ahora que la noche es todos contra todos
y llueven navajas y resaca
sobre la sala de guardia,
pienso en aquellos que me conocen,
es decir los amigos,
el diván de los viernes,
las mujeres (no muchas).
Ellos podrán hablar de mis falsos hallazgos,
de mis históricas arritmias,
de mis agobiantes repeticiones.
Y dale.
Ya que estamos que también cuenten mis cagadas,
la música dispersa de mis canciones,
mis peleas a muerte con el tiempo,
el olor de esa piel que me conmueve.
Para ser más claro, señores
aprovechemos ahora que estoy desnudo
y siento un cuchillo,
un sol,
que penetra en mi garganta,
en los callejones de mi basura,
en mi goce de dragón,
en el flamenco de mis manos recitando
la gran catástrofe de mi alma.
No tengo dudas.
Ella que es mujer, tremenda mujer y vocera de todos los dioses,
algún día me dirá que el amor es difícil
Alberto Migré me guiña un ojo
y sigue escribiendo la mejor de sus novelas.
Entonces -digo -,
me pararé frente a ella y
(por favor no lo comenten)
seguro habrá fiesta en Córdoba.
Humedad, sexo y luna.
En ese orden. Tal vez.
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